Después del ‘sí, quiero’

Lo difícil es lo que viene después del sí, quiero

En alguna ocasión he comentado que una empresa es como el matrimonio, lo difícil viene después de dar el ‘sí, quiero’. Y esto me recuerda a aquel chiste en que se encuentran dos amigos después de mucho tiempo y uno dice:

– Me dijeron que te casaste, qué tal.

Y el otro contesta:

– Al principio bien, luego ya, al salir de la Iglesia…

Igual es la propia vida y la propia empresa. Todos los emprendedores tienen gran ilusión con sus proyectos, pero mucho más difícil que el lanzamiento de un proyecto empresarial es su desarrollo y consolidación. Una cosa es conquistar un continente, y otra, poblarlo y desarrollarlo. Y eso tiene que ver con el management, con la capacidad de gestión.

Apuntamos diez peligros asociados a la  puesta en marcha de una empresa:

1. El peligro de la idea de negocio

Lo importante no es tener buenas ideas sino buenos negocios. Robert Kiyosaki siempre hace dos preguntas a todos los emprendedores que le visitan para saber si están en el camino adecuado. La primera pregunta es: «¿Puedes hacer una mejor hamburguesa que McDonalds?» Y todos le responden que «Sí». Y luego les pregunta: «¿Puedes tener un mejor sistema de negocio?» Y todos les responden que «No». De ideas no se vive. Las ideas están bien, pero lo relevante son los modelos de negocio.

2. El peligro de la no–diferenciación

Es el punto de partida de todo: qué tengo yo que los demás no tienen’. Ya puede ser lo que ofreces (producto/servicio), cómo lo ofreces (presentación), lo que haces sentir (experiencia) o incluso tu notoriedad (visibilidad). No montes el negocio que te gusta, monta el negocio que te hace destacar y sobresalir. O como decía Jack Welch: «Si no tienes nada diferente, no compitas». Espera mejor ocasión.

3. El peligro de lo secundario

Dedícate la mayor parte del tiempo a comercializar. Muchos emprendedores ponen gran atención a sus locales, a sus páginas webs, a sus tarjetas de visita… pero lo primero es lo primero’. Y lo más importante en cualquier negocio es la venta. Si no vendes, no comes. Concentra todas tus energías ahí. Si los números salen, todo es más fácil.

4. El peligro de la autocomplacencia

Desde mi punto de vista es el mayor de los peligro de todos. Acomodarse. Todo se copia. Todo cambia. Hace años, una ventaja competitiva era una fuente perdurable de ingresos. Hoy día no. Hay que estar siempre pensando en el siguiente paso. Está comprobado que las empresas que sobreviven al devenir de los años son organizaciones inquietas que gestionan el cambio e intentan anticiparse.

5. El peligro de la autosuficiencia

Solo no llegarás muy lejos. Necesitas crear equipo y construir relaciones sólidas. Como apunta John C. Maxwell: «Trabajar duro no es suficiente; tampoco ser excelentes en lo que hacemos; para ser exitoso tienes que aprender a establecer relaciones». Y es que, con independencia del sector al que te dediques, estrechar relaciones es una de las mejores armas para crecer. Hay que salir de la cueva y estar en contacto.

6. El peligro del tiempo

El tiempo se va de las manos. Y el tiempo es la variable más importante con la que contamos las personas, porque el tiempo es el que es y se agota; no se puede recuperar, ni reciclar, ni nada. Cada hora que pasa y no se aprovecha, se pierde. Ya no vuelve. La desorganización y falta de productividad es uno de los grandes enemigos de los emprendedores. Cuida con mimo cada hora.

7. El peligro del estrés

Ser emprendedor es gestionar problemas continuamente: con empleados, clientes, proveedores, administración… Hay gente a la que la presión le bloquea y todo acaba saltando por los aires. Para ser emprendedor hay que ser emocionalmente una persona muy equilibrada. Tener una gran capacidad para gestionar tensión, inconvenientes y contradicciones. De otro modo es mejor buscarse algo más calmado.

8. El peligro de los socios

Es uno de los temas más espinosos e importantes. Es importante que exista complementariedad de funciones y química. La empresa exige mucha comunicación y para ello es fundamental la sintonía. No te precipites. Si no lo ves claro, espera. Además, toda relación de socios pasa, antes o después, por momentos delicados. Muchas veces no es nada grave sino simplemente diferentes formas de ver la vida y enfocar las cosas, pero son situaciones que hay que saber gestionar.

9. El peligro de la liquidez

Para que una empresa sobreviva no hacen faltan beneficios sino liquidez. Muchos negocios mueren porque la caja de la liquidez no da más de sí. No hay que olvidar que hasta que una empresa alcanza velocidad de crucero hay que seguir pagando facturas. El dinero se esfuma fácilmente. Es importante contar con un colchón financiero suficientemente amplio para no verse en la obligación de cerrar después de todo el esfuerzo realizado. Y no hay que descuidar la austeridad, que es una virtud que define a casi todos los que han montado empresas duraderas.

10. El peligro del ego

Cambia de enfoque. La mayoría de emprendedores hacen el siguiente razonamiento:a ver qué puedo montar para forrarme’. Dale la vuelta al razonamiento: de ‘cuánto gano’ al ‘cómo sirvo’. Ponte en el otro lado del mostrador. Aporta soluciones y beneficios. Si quieres que te vaya bien, preocúpate de servir. El dinero acabará llegando.

 

Sobre el autor, Francisco Alcaide Hernández

Francisco Alcaide es experto en Desarrollo Personal y Habilidades Directivas. Medalla de Oro en los Premios Blogosfera de RR.HH 2012. Autor, sólo o en colaboración de seis libros, el último de ellos Fast Good Management.

Puedes seguirle en Twitter: @falcaide

Imagen por: purplemattfish via photopin cc

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