Cómo financiar tu startup

Fotografía de billetes y monedas de euro para ilustrar el tema de financiaciónEl tema del dinero en un nuevo proyecto emprendedor siempre es un tema peliagudo, hay quien cree que solo por tener una idea genial ya le deberían estar lloviendo los billetes, mientras que la cruda realidad nos demuestra una y otra vez que las ideas son gratis y lo que de verdad importa es la manera de ejecutarlas.

Subsistir durante los primeros meses de un startup es un ejercicio de verdadero malabarismo, por lo que conocer a fondo las distintas opciones que tenemos para financiar nuestro proyecto es fundamental.

Eso sí, antes de embarcarnos en la búsqueda de financiación deberíamos contar con un modelo de negocio sólido y conocer los pasos para transformar nuestra idea en un negocio. Además deberemos tener en cuenta si tenemos entre manos un negocio viable o uno que sea escalable para saber el tipo de financiación al que vamos a poder aspirar. Eso sí, si no es ni lo uno ni lo otro ya podemos seguir trabajando el modelo hasta dar con algo con potencial.

Una vez ya con un proyecto sólido bajo el brazo podemos empezar a plantearnos cuanta financiación necesitaremos en cada etapa y sobretodo para que la vamos a necesitar, no se trata de tener dinero por tenerlo ya que siempre es mejor trabajar de la manera más ligera posible hasta que el negocio alcance ritmo de crucero.

Me he atrevido a clasificar los tipos de financiación en directos e indirectos. Los directos son las vías más conocidas y recorridas mientras que los indirectos no se tratan de financiación exactamente sino de formas de conseguir recursos sin la dichosa financiación, lo entenderéis mejor cuando lleguemos al apartado.

Formas de financiación directa

La primera forma de obtener financiación consiste en rascarnos los bolsillos. Evidentemente si nosotros mismos no creemos en nuestro proyecto como para invertir nuestro dinero en él… pues apaga y vámonos. Tampoco hay que volverse loco y quedarnos con la cuenta a 0 ya que nuestra aventura va a ser complicada y vamos a necesitar dinero durante una buena temporada.

La segunda forma es la conocida como las 3F (friends, fools and family), es decir, conseguir que varios incautos, amigos y familia principalmente, nos dejen sus dinerillos para invertir en nuestra empresa. Aunque parezca una manera fácil y sin dolor de conseguir dinero, las cosas se pueden ir complicando sobretodo si nos dedicamos a conseguir el dinero haciendo promesas que no sabemos si podremos cumplir. Lo ideal es contar con gente que tenga plena confianza en nosotros y que no vaya a necesitar el dinero a corto/medio plazo, y si ya nos lo dan gratis pues perfecto. Si lo queremos profesionalizar podemos optar por dar participaciones de nuestra empresa por este dinero, siempre que no nos diluyamos en exceso, mal empezamos si de buenas a primeras perdemos más de un 25% de la empresa por ejemplo.

Estas 2 primeras modalidades serían en las que podemos apoyarnos en los inicios de la empresa, más allá de aquí necesitaremos un modelo de negocio que ya haya empezado a mostrar buenos resultados y un plan de empresa que ayude entender la proyección y necesidades del proyecto a medio y largo plazo. Para tener éxito con esta mínima financiación es imprescindible dominar el bootstrapping (próximamente escribiremos sobre esto) y aplicar metodologías lean para aprovechar hasta el último euro y no malgastar ni un céntimo.

La tercera forma la encontramos en la financiación bancaria, que a pesar de la complicada situación en la que nos encontramos, no deja de ser una manera interesante de financiar nuestra empresa. Aquí podemos ver que hay numerosos productos financieros, no es el objetivo del artículo describirlos todos, pero algunos de los más interesantes pueden ser las pólizas de crédito, para cubrir los desfases de tesorería, y los préstamos subvencionados (ICO en España) para adquirir activos principalmente.

Para las siguientes modalidades debemos contar con un modelo de negocio escalable, o con unas posibilidades de crecimientos extraordinarias, y nos debemos encontrar en una fase ya más avanzada del proyecto. Requisitos mínimos haber demostrado la viabilidad del proyecto y tener un amplio conocimiento del mercado para poder defender la capacidad de crecimiento del negocio.

La cuarta forma se trata de una opción muy interesante, los business angels. Esta figura está a caballo entre el capital riesgo y un mentor. Hablamos de profesionales con amplia experiencia que puede aportar cierta cantidad de dinero a nuestra empresa, a cambio de un porcentaje obviamente, y además ponen a nuestra disposición sus conocimientos sobre el sector o área de expertise ayudándonos en nuestra aventura.

La quinta forma consiste en llamar a la caballería, el capital riesgo. Aquí ya encontramos las cifras más elevadas pero también las condiciones más complejas. Este tipo de financiación solo es necesaria para grandes proyectos con grandes necesidades capital para seguir creciendo, a cambio de ceder un porcentaje importante de la empresa.

Con la sexta volvemos a los bancos pero con un producto especial, los préstamos participativos, que son préstamos con los que la entidad bancaria puede convertirlo en un % de la empresa. Normalmente este tipo de préstamos viene en operaciones conjuntas de ampliación de capital entre capital riesgo y banco (Enisa en España).

Y hemos dejado para la última la modalidad más moderna, el crowfunding. Esta forma de financiar proyectos y empresas existe desde hace poco años pero ya cuenta con sonados casos de éxito, el más reciente es el de una empresa de desarrollo de videojuegos (Double Fine) que necesitaba 300.000$ para crear su próximo videojuego de manera independiente y que finalmente consiguió más de 3M de $. El planteamiento básico es conseguir dinero de mucha gente a cambio de diferentes tipos de compensaciones. Es un modo de financiación que no es adecuado para todo tipo de negocios, pero para los más creativos parece que tiene buenas posibilidades.

Punto y a parte merece el tema de las subvenciones. No me quiero detener en ellas porque creo que es un sistema complejo y poco fiable de obtener dinero. El esfuerzo para intentar conseguir una subvención es grande e, incluso si se consigue, el tiempo de espera para obtenerla es tan amplio que realmente cuando llega no tiene mucha utilidad. No es algo con lo que se pueda contar pero si existe la oportunidad se puede intentar.

Formas de financiación indirecta

Pero no todo es el dinero contante y sonante amigos, si tenemos claro para que necesitamos el dinero podemos encontrar formas alternativas de conseguir esos recursos.

El caso más básico es el de ceder participaciones a cambio de trabajo, por ejemplo recurrir a socios para que participen en el proyecto. Pongámonos en el caso de que somos un emprendedor con gran capacidad de gestión pero carecemos de vertiente técnica y nuestro proyecto se basa en tecnología. Tenemos 2 opciones, o bien contratar a un equipo técnico que se encarga del desarrollo, con lo que necesitaremos dinero, o bien buscar un socio técnico que se una a la aventura a cambio de un porcentaje de la empresa, con lo que ya no necesitamos recurrir a la financiación externa.

¿Es mejor la segunda opción que la primera? Depende. Siempre hay que valorar el coste de oportunidad. Si conseguimos contratar a un equipo técnico de forma que la financiación externa que necesitaremos no nos haga perder un gran porcentaje de la empresa, pues puede ser una buena opción. En cambio si encontramos un socio de una calidad extraordinaria que a cambio de un porcentaje no exagerado de una solidez importante al proyecto, pues también salimos ganando. Cada caso es un mundo pero conviene saber que tenemos alternativas.

En parte relacionado con este ejemplo también podemos encontrar que podemos conseguir un equipo 10 sin necesidad de pagar unas nóminas exorbitadas, sino “pagando” parte en acciones.

Otra opción pasa por subcontratar áreas no fundamentales del negocio o realizar partnerships, de forma que podamos contar con grandes equipos con costes más ajustados y sin la necesidad de crear departamentos desde 0. Hay que hilar muy fino para saber con quién nos asociamos y que partes subcontratamos.

La última opción que se me ocurre es la de los trueques, modelo milenario que con la crisis se está volviendo a poner moda. Básicamente es un modo de partnership que en vez de entrar en juego el dinero lo que se intercambia son productos y servicios. Por ejemplo si nosotros ofrecemos servicios SEO podemos asesorar y optimizar la web de una empresa diseño a cambio de que ellos nos actualicen la web, ninguno mejora su tesorería pero los 2 obtienen los recursos que necesitaban.

Hemos visto una gran cantidad de formatos de financiación, cada una con sus pros y contras, y no debemos olvidar que cada forma tiene su “precio”, no exactamente el monetario. Además cada una tiene un coste de oportunidad diferente con lo que antes de recurrir a una o otra es imprescindible tener muy claro para que necesitamos el dinero y a que precio estamos dispuestos a comprarlo. También es fundamental no caer en el error de buscar financiación para maquillar una situación desfavorable, el dinero no suele ser la solución a los problemas.

¿Conocéis otras formas de financiación? ¿Alguna idea ingeniosa para conseguir recursos sin recurrir al dinero?

No os perdáis este artículo de Javier Megías: Dónde, cúando y cómo buscar inversión para mi startup.

Imagen por m_bartosch

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Escrito por

Xavi Sánchez es el fundador fundador de Emprenderalia. Su objetivo es acompañar a otros emprendedores en su aventura empresarial y crear nuevos proyectos. Entre sus campos de acción preferidos se encuentran el marketing online, y las metodologías de negocio, creación de empresas y proyectos.

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