Aprende a identificar lo que aporta valor a tu empresa

margarita

Para que una empresa prospere, el esfuerzo debe estar concentrado en lo que realmente aporta valor. Esos serán tus objetivos principales y deberían ponerse en la escala de prioridades copando los primeros puestos.

En el momento que haya que prescindir de algo o pretendas reestructurar tus actividades es cuando más valiosa se vuelve esta información para tomar decisiones con garantías y no con la sensación de estar comprando lotería.

La ley de Pareto dice que existe un 20% de tus actividades que monopoliza el 80% de los resultados. La pregunta que deberías hacerte tú sin embargo es: ¿cómo identifico yo ese 20%?

1. Antes de mirar adelante, mira atrás

Identificar ese 20% es algo que llevas mucho tiempo persiguiendo, así que no cometas la imprudencia de creer que empiezas desde 0.

Hace unos meses seguramente te preguntabas lo mismo y decidiste apostar por una serie de proyectos que te condujeron hasta tu situación actual. ¿Recuerdas los argumentos que motivaron tus decisiones? ¿Recuerdas por qué escogiste apostar por tal tipo de producto y no por otro?

Ahora sería el momento perfecto de evaluar cómo de acertadas fueron tus estrategias. Para ello te propongo una acción concreta para llevar a cabo en tu empresa:

Crea una lista de lo que te diferencia del principio.

Cuando empezaste tu proyecto no tenías nada y ahora algunos aspectos han evolucionado. Incluye en la lista aquellas cosas (infrastructura, conocimientos, local, licencias, contactos) que ahora tienes y te permiten trabajar a un nivel al que al principio no podías.

En esa lista, probablemente, se encuentra lo que marca la diferencia de ahora con el principio. Si pretendes seguir evolucionando tienes que trabajar en cosas de las que estés convencido que algún día acabarán en esa lista.

2. Si nada te frena en apariencia, elimina lo que te molesta

Una forma eficaz de comprobar si una actividad aporta o no valor es probar a vivir sin ella. Piensa que un proyecto en sus inicios no tiene las mismas necesidades que en plena madurez, ¿por qué deberías entonces mantener las mismas rutinas?

Si en tus listas aparecen tareas de cuyo interés hace tiempo que dudas, entonces son candidatas a desaparecer. Para ello, de nuevo toca tomar acciones concretas:

Prueba a ignorar las tareas de las que dudas

    Con ciertas tareas (muchas más de las que inicialmente nos permitimos considerar) basta con ignorarlas. Prueba a dejar de mantener ese servicio o a eliminarlo de tus responsabilidades y observa. ¿El resto de tus actividades se resienten? ¿Y por qué en concreto?

Deja de imaginar o justificar tanto y pon a prueba lo que hacesmás a menudo.

Como reacción hay dos escenarios posibles: la tarea vuelve y ahora sí conoces su repercusión, o la tarea influía poco o nada y has eliminado un lastre. No siempre puede hacerse pero no vivas con miedo a los experimentos. Lo más frecuente cuando pongo esto en práctica es que la actividad no vuelva íntegra a mi lista, sino sólo una pequeña parte que sí era trascendente para el proyecto.

3. No sólo aprendas de tus experiencias

Experimentar es vital, cuanto mejor conozcas tus límites y dependencias, más capacidad de maniobra tienes. Si tu empresa evoluciona, sabrás de inmediato de qué obligaciones te puedes deshacer sin temer a las consecuencias.

No obstante no todos los experimentos tienes por qué hacerlos tú. A ti te interesa saber “qué pasa si…” pero no puedes pagar el tiempo y esfuerzos de cada experimento. Por eso te sugería al principio que mirases a tu pasado, los resultados de tus proyectos pasados son conclusiones a guardar (especialmente los fracasos). Fracasar con una idea no es algo malo, pero lo que no te puedes permitir es no intentar comprender el por qué.

Para aprender porqués, hay una gran cantidad de proyectos similares al tuyo. ¿Y qué se puede hacer con esto?

Busca activamente a una o dos personas con un desafío similar al tuyo

      Coopera de manera regular simplemente intercambiando soluciones puntuales.

“Oye, ¿y tú como captas clientela?”

      o

“¿Qué beneficios le sacas a tener un local más grande?”

    Todas esas pequeñas respuestas marcan la diferencia cuando responden a una necesidad que tienes tú ahora. Son resultados instantáneos a experimentos que puedes obtener de forma gratuíta compartiendo tú los tuyos.

Concluyendo

Tener claramente identificados los elementos clave de tu proyecto o empresa, te capacita para reaccionar inteligentemente. Esos elementos evolucionan al igual que tu empresa, y tanto para descubrir cuál será la nueva infrastructura que necesitarás montar mañana como para saber de cuáles de las actuales puedes deshacerte sin problema, la gestión de tu experiencia (tanto resultados pasados, como a través de experimentos) es la clave. Por último, intenta integrar al máximo los resultados de experimentos que otros como tú han puesto en marcha y así reducirás notablemente el riesgo en tus futuras decisiones.

Imagen de Carlos Porto.

 

Sobre el autor, Iago Fraga

¿Qué quiero?, ¿cómo lo consigo? y ¿cómo voy más rápido? Iago Fraga es autor de Técnicas de Organización, un blog de productividad personal dónde encontrarás herramientas que te faciliten responder a esas tres preguntas tanto en el ámbito personal como profesional.

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