10 razones para emprender por Manuel del Castillo

por Colaboradores el 3 febrero 2012

Emprender

Parece obvio y de sentido común que el desarrollo de emprendedores debe ser una de las palancas fundamentales que nos empuje hacia la salida de la situación de crisis que actualmente estamos viviendo, pero en los cursos y seminarios que habitualmente imparto a empresari@s y directiv@s, en relación a los diferentes aspectos de la gestión empresarial, existe un factor que se repite constantemente como elemento de discusión y debate: ¿emprender es una cuestión de actitud o de aptitud?

En mi experiencia, para poder acometer con garantía de éxito cualquier proyecto emprendedor es necesario desarrollar una actitud y una aptitud adecuadas, y aunque existe abundante literatura sobre el tema, intentaré exponer las 10 razones por las que me convertí en emprendedor:

1. Tengo una idea innovadora

“Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa.”

(Mark Twain)

En varias ocasiones he desarrollado “sobre el papel” ideas que pueden contribuir a mejorar la sociedad en la que vivimos, a hacer que la vida sea más llevadera, a “simplificar” la creciente complejidad existente en el desarrollo tecnológico o en el desarrollo de las relaciones humanas.

Emprender es una “vía rápida” para que nuestras ideas sean desarrolladas según nuestras pautas, y valoradas de verdad por los beneficiarios de las mismas, sin depender de la burocracia y la lentitud en la toma de decisiones existentes en las grandes organizaciones.

2. Puedo contribuir a crear valor

“Quién da pronto, da dos veces.”

(Séneca)

No es necesario esperar a que sean los demás quienes desarrollen nuestras ideas, sobre todo si la idea puede ser rentable, sino que podemos poner en marcha un proyecto emprendedor:

  • Definiendo bien cuál es el problema/oportunidad que resuelve nuestra idea
  • Estableciendo claramente qué es lo que queremos hacer para resolver el problema / alcanzar la oportunidad
  • Planificando cómo tenemos que ponerlo en marcha y conseguirlo y a partir de ahí, ¡a ponerse las pilas!

3. Estoy estancado: Necesito desarrollarme profesionalmente

“Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan.”

(Voltaire)

No seria yo el primer caso en el que una persona se dedica a su trabajo por cuenta ajena de manera rutinaria, sin motivación, sin satisfacciones personales, sin un horizonte claro para poder decir: “He tenido suerte”.

Y emprender es una buena forma de tener “suerte”, al estilo de Voltaire. Debemos dedicar tiempo a buscar nuestras propias “oportunidades” y prepararnos adecuadamente para alcanzarlas. Y si no sabemos hacerlo, debemos formarnos, informarnos y/o buscar aliados adecuados.

Afortunadamente hay multitud de organizaciones que intentan promover el espíritu emprendedor (entre ellas mi propia fundación); sólo hay que introducir “emprendedores” en cualquier buscador de internet.

4. Aunque puedo fracasar, creo en mi proyecto

“El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia.”

(Henry Ford)

Mucha gente cree que “fracasar al poner en marcha una iniciativa” es, en general, algo tan negativo que no conviene ni siquiera intentarlo. Esta concepción del “fracaso” evita que multitud de personas se interesen por desarrollar el “fracaso en un entorno controlado”, en el que podemos definir los planes y ponerlos a prueba sistemáticamente gestionando adecuadamente los riesgos.

Existen multitud de técnicas y herramientas de gestión a disposición de cualquier persona para desarrollar nuestro proyecto “en un entorno controlado”, intentando convertir un posible “gran fracaso” en “algunos pequeños fracasos”, de los que podemos obtener “lecciones aprendidas” para aprender de ellas y mejorar rápidamente.

Podemos ver  algunas herramientas de gestión tecleando en Google, como concepto a buscar: +herramientas  +gestión.

En general, habitualmente hay que lidiar con unos 165 conceptos asociados a la gestión de una organización, y por eso hay que aprender muchas cosas “nuevas” si queremos dominarlos.

Para ayudarnos y orientarnos en esta tarea se han creado algunos “modelos” o guías de gestión, entre los cuáles los más conocidos en España son el modelo EFQM de Excelencia y el modelo iberoamericano de FUNDIBEQ:

5. Quiero poner en valor mis conocimientos y mi experiencia

“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.”

(Winston Churchill)

Todos tenemos “algo” en lo que somos buenos.

Este “algo” puede estar basado en nuestros conocimientos técnicos, en nuestra capacidad de relación, en nuestra experiencia anterior, en nuestra forma de ver el mundo…

Pero, ¿somos conscientes de nuestras fortalezas y debilidades?

A la hora de emprender es importantísimo identificar, valorar y desarrollar tanto nuestras “fortalezas” como nuestras “debilidades”, porque en ambas se soportará nuestro éxito, y ambas contribuirán a que seamos mejor o peor valorados por nuestros clientes, aliados, familiares, amigos y cualquier otro grupo que pueda tener interés en nuestro proyecto.

Un análisis DAFO puede ayudarnos a comenzar con esta tarea, que (por cierto) no acaba nunca…

6. Quiero ser responsable de mi destino

“Convierte cada paso en una meta, y cada meta en un paso.”

(Confucio)

Yo suelo decir siempre a las personas con las que trabajo (unas 500 cada año) que tanto si se quiere poner en marcha una empresa (proyecto empresarial) como si se trata de un proyecto de desarrollo / mejora / innovación (proyecto interno), existen multitud de herramientas de gestión que se pueden utilizar para minimizar los riesgos, pero hay seis aspectos clave que es absolutamente necesario definir y conformar claramente:

  • La “idea” del éxito: qué es lo que se quiere conseguir, en base a qué (producto/servicio) y en qué plazo
  • Los grupos de interés relevantes y el valor que se aporta a cada uno de ellos
  • Los factores de éxito para alcanzar los dos puntos anteriores
  • Los planes y recursos necesarios para dar cobertura a los factores de éxito
  • Los métodos de trabajo para sistematizar el día a día y tenerlo todo controlado
  • El equipo que va a tener la responsabilidad de asegurar el éxito del proyecto

Todos estos aspectos se suelen contemplar en el denominado “plan de negocio”, “plan de empresa” o “plan de proyecto”, del que se pueden encontrar modelos orientativos en cualquier buscador de internet.

7. No estoy solo: puedo trabajar en equipo

“Yo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas.“

(Madre Teresa de Calcuta)

Intentar desarrollar en solitario un proyecto emprendedor es muy arriesgado, sobre todo porque normalmente no se dominan todos los aspectos relevantes de la gestión de una empresa. Por eso, lo mejor es apoyarse en un buen equipo de personas que complementen sus conocimientos, experiencias y competencias.

Asimismo, todo el equipo debe beneficiarse del éxito del proyecto, aunque eso nos lleve a renunciar a un poco de independencia y “soberanía”.

El resultado de un equipo equilibrado siempre es mejor que la suma de los resultados alcanzables por cada uno de sus miembros por separado.

8. No hace falta ser “perfecto”: puedo aprender de los demás

“Por definición, cuando se investiga lo desconocido no se sabe lo qué se va a encontrar.”

(Ley de Murphy)

Trabajar con un equipo, con los clientes, con los proveedores, con los aliados y con cualquier grupo que tenga interés en nuestro proyecto nos permite acceder rápidamente a un montón de conocimientos y experiencias.

Aunque no “lo sepamos todo”, con una actitud adecuada podemos sacar mucho partido a lo que aportan los demás, para ir aprendiendo y mejorando día a día.

Y también podemos compartir ese aprendizaje con los demás, ayudándoles a mejorar.

9. Me motiva cuando un cliente o un colaborador me da las gracias

“La recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho.”

(Jonas Edward Salk)

Es muy reconfortante cuando, más allá de la relación estrictamente mercantil, un cliente (e incluso algún colaborador o un proveedor importante) nos da las gracias por un trabajo bien hecho.

Pero esta situación también provoca no sólo que este cliente (o colaborador, o proveedor) quiera volver a repetir experiencia con nosotros, sino también que nos recomiende a su círculo de contactos.

Este tipo de “marketing positivo” puede desarrollar enormemente las posibilidades de nuestro negocio.

10. Quiero servir de ejemplo para otr@s

“Triunfan aquellos que:
Saben cuándo luchar y cuándo no.
Saben discernir cuándo utilizar muchas o pocas tropas.
Tienen tropas cuyos rangos superiores e inferiores tienen el mismo objetivo.
Se enfrentan con preparativos a enemigos desprevenidos.
Tienen generales competentes y no limitados por sus gobiernos civiles.
Estas cinco son las maneras de conocer al futuro vencedor. “

(Sun-Zu – El Arte de la Guerra)

Cuando alguien se plantea si es conveniente o no iniciar una aventura emprendedora, es mucho más instructivo, educativo y esclarecedor presentarles experiencias prácticas de éxito que simplemente contarles la teoría sobre cómo llegar al éxito, ya que así cada uno puede contrastar con el “emprendedor de éxito de turno” todos los argumentos “pro” y “contra” sobre una base real.

A mi me gustaría poder servir de ejemplo y contrastar mi propia experiencia de éxito con todos aquellos que tengan esta “inquietud emprendedora”, y que cada uno saque sus conclusiones…

 

Sobre el autor, Manuel del Castillo

Manuel del Castillo es un profesional con más de 20 años de experiencia tanto en dirección de negocios, como en dirección de áreas de gestión y en dirección de proyectos complejos, mayoritariamente en el Grupo Siemens España y en Emmanuel Casbarri (Ingeniería de Gestión), lo que le ha permitido adquirir una base sólida en todos los aspectos de la gestión de una organización.

También colabora habitualmente en cursos, masters, conferencias, seminarios, mesas redondas y eventos realizados por diferentes organizaciones relevantes en la promoción de la excelencia en la gestión, incluyendo entidades públicas y privadas, universidades y escuelas de negocio, habiendo formado a más de 10.000 profesionales, y cuenta con experiencia y referencias en todos los aspectos relacionados con la Excelencia e Innovación en la gestión, Liderazgo de equipos de alto rendimiento, Desarrollo estratégico, Desarrollo de negocios, Dirección de proyectos complejos, Formación de Directivos, Negociación Ejecutiva, Facilitación de Reuniones…

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