Si eres blogger o si trabajas en un negocio B2B, es probable que regularmente contactes con otros bloggers o con empresas interesantes. Cuando no es posible conseguir una introducción, tu primer email es la clave para conseguir tu objetivo. Y parece que no es tan fácil.

Fruto de muchos correos que recibo en mi empresa de té, te presento los ocho errores más comunes y cómo evitarlos. Todos los ejemplos son reales (lamentablemente).

No explicas cómo has encontrado la empresa.

Me interesa saber si has encontrado la página a través de google (y con qué término de búsqueda) o a través de una mención en otra página web (¿cuál?). Sumarás puntos si tu búsqueda fue específica o si la página web de referencia es importante para mi. Es diferente si estuviste buscando por “té verde ecológico” que por “tés e infusiones”, es más interesante si tu punto de partida es una entrevista mía que las página amarillas.

Dirige tu email a nadie – ni a la empresa

Es posible que no encuentres ningún nombre en la página web y que solo te faciliten un email genérico. En este caso se te perdonará si escribes “Estimado equipo de [nombre de la empresa]”.

En caso de que sí haya un contacto personal en la página web, no hay excusa. Si no me nombras en tu email sabré que no has pasado ni 30 segundos en mi página, ya que con un click en “quienes somos” conocerías hasta mi cara. ¿Será esta la dedicación que le darás a nuestra posible colaboración?

No mencionas el producto o servicio que ofrece la empresa

Si tú quieres proponer una colaboración, es importante que inviertas el tiempo de averiguar a lo que se dedica la empresa. Si me ofreces una colaboración para “dar a conocer tu empresa/producto/servicio” o si te refieres constantemente al “producto” me demuestras que ni siquiera dominas el “buscar – sustituir” para personalizar un poco tus envíos masivos.

Evita cualquier referencia personalizada

Si la empresa tiene un blog propio tendrás un sinfín de opciones para personalizar tu mensaje. Si además sabes el nombre de la dueña es fácil descubrir algún hobby, otro blog suyo o alguna afinidad que tengáis en común. ¡Utiliza esta información! Si haces referencia a mi última entrada en mi blog personal o si comentas que bebes té para rendir mejor en tu próxima media-maratón, tu mensaje destacará.

No mencionas lo que puedes aportar

No eres la única persona que quiere colaborar con la empresa en cuestión. ¿Puedes demostrar algo más que tu interés por la muestra gratuita? Quizás te interesa nuestro equipo fundador porque investigas la emprendeduría femenina o los equipos pan-europeos. O tal vez quieres comparar tés verdes de diferentes procedencias y te falta un té japonés. Un enfoque personal que va más allá de lo que está disponible en la página web siempre te hará destacar.

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Escribe tres frases – como máximo

Este mensaje me llegó la semana pasada:
“Hola, soy blogger. Este es mi blog: [enlace]. También tengo una pagina en Facebook. Queréis colaborar conmigo?”.

No supe muy bien que hacer con este email. ¿Por qué voy a colaborar contigo? Sinceramente, no tengo tiempo para buscar información sobre ti, de revisar tu blog, de hacer un análisis de tu página en Facebook, especialmente si no tengo ni idea cuál es tu interés en todo eso. Por favor, si quieres colaborar conmigo, cuéntame algo más.

Escribe tres parágrafos – sin decir nada

También existe el otro extremo, de los mensajes extremadamente largos (generalmente de consultorías de marketing online) pero sin contenido real. No aparece ni mi nombre, ni el tipo de productos que llevo, ni mi página web ni nada que indique que este mensaje no se haya mandado a otros 149 empresarios. A lo mejor otra empresa responde.

No te preocupes por cuestiones lingüísticas

Otro ejemplo real: “Hola soy blogger me gustaría cooperar con usted y dejar un comentario sobre vuestros productos esta es mi página: [enlace]”.

Entiendo que tienes poco tiempo y que quieres contactar el máximo de empresas posibles. Sin embargo, no hay excusa para olvidar la puntuación, especialmente si me ofreces escribir sobre mis productos. No vaya ser que tu reseña tenga el mismo estilo.

Si tu email me demuestra que no has pasado ni 30 segundos en la página de mi empresa, no esperes que dedique más de 30 segundos en pensar en cómo colaborar contigo. No es por maldad, es que yo también soy una persona ocupada, igual que tu. Y si evitas los errores arriba mencionados, seguro que te responderé.