Hay una nueva forma de emprender que se aleja por completo de las viejas ideas que se centraban únicamente en hacer dinero a cualquier precio.

Se trata de los negocios que buscan algo más: una propuesta de valor que esté al servicio de otros, con total libertad de decisión y horarios, pudiendo compaginar la vida personal con los retos profesionales. Al fin y al cabo, emprender para vivir una vida con sentido.

Cuando creé mi primer negocio, en ningún momento me planteé dedicarme a algo que realmente me gustara: mi única motivación era ganar dinero. Punto final.

Ya Henry Ford decía que un negocio que sólo hace dinero es un negocio pobre. Y así fue. De mi primer proyecto me llevo unas cuantas enseñanzas, entre ellas que negocios y emociones van de la mano.

Tras el fracaso de mi primer negocio, hice un trabajo de introspección. Me di cuenta de que el mayor activo que tiene una empresa es uno mismo. Decidí formarme como coach (por una escuela avalada ASESCO y ICF) y leer decenas de libros para unir mi pasión por el coaching con mi experiencia como emprendedora arruinada. Y así fue como nació mi negocio con alma.

¿Sabes cuál ha sido la diferencia entre el primer y el segundo negocio? Sin duda, un cambio de mentalidad. Ahora mi objetivo es ayudar a los demás, mientras que en el primero era solo facturar un determinado importe. Creo que si te centras en ayudar a tus clientes, la abundancia financiera llega sola.

Para que tú también puedas escoger el camino de los negocios con alma, tomando cada día  decisiones basadas en tus ideas y siendo coherente contigo mismo, hoy quiero enseñarte las bases para emprender con alma.

Los negocios con alma dejan huella

Los negocios con alma están cada día más presentes en nuestro día a día. Poco a poco estamos despertando, haciéndonos conscientes de que lo único realmente valioso que tenemos es nuestro tiempo. ¿Y de qué sirve malgastarlo en algo que aborreces en cuerpo y alma? Por suerte, cada vez somos más los inconformistas que buscamos una alternativa a este camino que nos han vendido.

Emprendedores que deciden fusionar su desarrollo personal con su crecimiento profesional. Así, nacen proyectos llenos de sentido que aportan valor. Valor a nuestros clientes, pero también valor a nosotros mismos.

Cuando nace un negocio con alma, la relación que se establece con otros es de win-win. Ayudas a otras personas, dándoles el valor que necesitan, a cambio de sacar lo mejor de nosotros. No se trata de “tragar”, olvidándonos de nuestras opiniones e ideas propias. En los negocios con alma sacamos lo mejor de ahí dentro, haciendo algo que nos llena por completo. Esto se traduce en la pasión por el trabajo que hacemos, por los resultados que genera en tus clientes, pero también en ti.

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Por ello, si quieres un negocio con alma, tienes que hacer las cosas con sentido. De nada sirve “hacer lo que toca”, si lo que toca no resuena contigo. En un negocio con alma, las decisiones se deben orientar hacia tus valores, tus ideas y tu forma de ver todo esto.

En esta nueva forma de emprender, tu interés se debe centrar por tanto en la libertad, pero no solo en la libertad financiera. Se trata de tomar decisiones libremente, elegir lo que quieres y lo que no, saber que el camino que sigues es el que tú mismo has escogido. Y sabiendo en todo momento que eres libre de cambiar cualquiera de tus decisiones.

Aún así, no puedes perder de vista tus finanzas. Si quieres ver crecer tu negocio, necesitas obtener beneficios. La rentabilidad de tu proyecto es esencial si quieres seguir dedicándote a esto a largo plazo. Para ello, existen cientos de estrategias de marketing, más o menos agresivas, que puedes aplicar para que esto ocurra.

Sin embargo, si lo tuyo es un negocio con alma, sabrás perfectamente que esto no es un objetivo, sino una consecuencia. Cuando realizas bien tu trabajo, disfrutando de lo que haces, conseguimos apelar a las emociones de nuestros clientes y obtener suficientes ingresos con ello.

Si en tu negocio con alma trabajas para que tu cliente quede feliz, superando las expectativas que tenía sobre ti, conseguirás transformar su vida. Y eso, indudablemente, deja huella.

La autenticidad es la nueva forma de emprender. Actuar desde nuestros propios valores, como la honestidad o la empatía, son fundamentales para llegar al corazoncito de los clientes.

El alma de tu negocio en 4 preguntas

Después de todo esto, te preguntarás: ¿cómo puedo saber si mi negocio tiene alma?

Si bien es cierto que las características de cada negocio con alma son diferentes (porque cada alma es única en el mundo), sin duda debe responder a estas 4 preguntas:

  1. ¿Tus productos o servicios se los ofrecerías sin dudar a tu familia, amigos, pareja?
  2. ¿En tus relaciones ganáis las dos partes, o solo una?
  3. ¿Estás vendiendo para ganar dinero, o para entregar valor a otra persona?
  4. ¿Tu producto o servicio ayuda al que lo recibe a mejorar cualquier aspecto?

Estas son las 4 preguntas definitivas que te harán reflexionar sobre el alma de tu negocio. Además, te pueden ayudar a crear la visión y misión de tu proyecto, algo importante a lo que podrás recurrir en los momentos de confusión.

Bonus: 5 consejos para ponerle alma a tu negocio

Toca pasar a la acción. Si quieres crear un negocio con alma, los siguientes consejos te ayudarán a conseguirlo:

  1. Practica la atención plena. Reflexiona hacia dónde te diriges, el momento exacto en el que te encuentras, la razón por la que haces lo que haces. Deja de actuar en piloto automático y hazlo poniendo atención plena a tus acciones.
  2. Decide desde tu propia libertad. Recuerda que en los negocios con alma, las decisiones que tomas se basan en lo que vibra contigo. Si algo no te gusta, deshazte de ello. No tienes que aceptar sin filtro todo.
  3. Define tu intención, tus objetivos y tus razones. Así sabrás hacia dónde dirigirte y los motivos que te mueven para tomar las decisiones.
  4. Disfruta del proceso. Emprender es aprendizaje contínuo, nuevas vivencias y experiencias que se viven solo una vez. Disfrútalas.
  5. Descubre tus fortalezas para potenciarlas y saber cómo utilizarlas para impulsarte.
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Recuerda que la motivación más grande para crear tu negocio debe ser descubrir tu “para qué”. Si lo descubres, todo comenzará a ser más fácil: levantarse temprano por las mañanas, dedicar los fines de semana a tu proyecto o hacer jornadas maratonianas para terminar de lanzar un nuevo producto o servicio.  Como dijo Confucio “escoge un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar un solo día en tu vida”.

No importa si tu negocio lleva tiempo en el aire, es muy reciente o aún no ha sido lanzado. Crea las bases de lo que quieres en tu presente y futuro para hacer de eso un reflejo en tu negocio. Porque ser emprendedor no es fácil, pero el mundo está lleno de personas que esperando que seas parte de tu vida. Y no se me ocurre mejor manera de hacerlo que con tu negocio con alma.

Escrito por Arménia Barradas

Ayudo a emprendedoras de desarrollo personal a crear e impulsar su propio negocio a través del autodescubrimiento, técnicas de coaching y estrategias de marketing aplicadas a los profesionales del bienestar. En mi web podrás encontrar recursos para impulsar tu negocio.