Del negocio online a la tienda física

Tu negocio online ya está en marcha: has estudiado en profundidad su modelo de funcionamiento, tienes una presencia sólida en redes sociales, generas contenido atractivo para tus usuarios y tu proyecto se ha demostrado como rentable. Dependiendo de tu actividad, tarde o temprano surgirá otra pregunta: ¿debo complementar este trabajo online con un espacio físico?

Rafael Fernández (Oitenta) es diseñador y maker de productos artesanales en madera. Llevaba ya varios años vendiendo sus creaciones a través de su propia página web y de plataformas de terceros, como Etsy o Amazon, pero sentía que necesitaba comunicarse de una forma más orgánica con sus potenciales consumidores y colaboradores, así que habilitó un pequeño bajo para cubrir una doble función: tener un showroom donde el cliente presencial pueda ver in situ su trabajo, y disponer de una zona de trabajo para poder trabajar y organizar eventos con otros creadores.

Desde entonces, no solo ha añadido potenciales clientes que se sienten atraídos por lo expuesto en su escaparate, sino que ha diversificado sus contenidos en redes sociales, con eventos colaborativos y exposiciones que le permiten disponer de un contenido muy atractivo para sus seguidores, al tiempo que abre nuevos espacios de relación a nuevos públicos, que se acercan a Oitenta a través de las redes de los participantes en dichos eventos.

Autoridad, cercanía y confianza

El caso de Rafael es paradigmático para la venta de productos. No solo se trata de añadir un espacio de venta físico, sino de mejorar la percepción de su empresa en medios digitales y ganar visibilidad. Al crear un espacio presencial, se genera autoridad y confianza en los potenciales clientes, que pueden acercarse a su trabajo de una forma más orgánica. También se añade un componente de cercanía que puede resultar crucial para concretar una venta o solicitar presupuesto para un proyecto.

Ya conocemos las ventajas del paso inverso, en el que los negocios físicos se benefician del incremento de su alcance online. Así tenemos industrias como la del juego, que tiende cada vez más al casino online; las grandes cadenas de electrodomésticos, que ofrecen ofertas y promociones exclusivas para sus webs; y el ocio electrónico, que desplaza sus ventas a las megastores digitales. Dejan así espacio al cliente para tomar decisiones de compra o de uso de servicios. Sin embargo, a las pequeñas empresas dedicadas a la producción de bienes que han comenzado su negocio directamente con una tienda en el medio digital, les interesa transmitir una imagen de solidez y responsabilidad que se ve favorecida por la existencia de una tienda física.

Nuevas formas y nuevo contenido para comunicar en redes sociales

Un pequeño local abre la puerta a la organización de eventos que se pueden compartir en redes sociales. Estos pueden servir para concretar la decisión de compra de un usuario indeciso, pero también añaden nuevos recursos en forma de imágenes o vídeos, de que se comparta la marca de forma orgánica en los perfiles de los asistentes o para acabar con la desconfianza que genera una página web que no aspira a ser más que un catálogo aséptico en el potencial comprador.

La autenticidad de lo físico

La palabra clave es autenticidad: si nuestros productos o servicios son físicos o presenciales, resultará más sencillo generar una sensación de proximidad y cercanía en el usuario si los rodeamos de un entorno real, lejos de la asepsia de las típicas imágenes con un fondo neutro. En el caso que os presentamos al comienzo de este artículo, este tipo de complicidad con el cliente resulta fundamental para que este aprecie el trabajo y la pasión que se esconde tras un sencillo soporte para portátil o un perchero, elementos que de por sí podrían resultar anodinos si nos los encontrásemos descontextualizados.

Amplía tu círculo de relación y gana prestigio

Los negocios presenciales permiten aprovecharse también de la visibilidad que proporciona formar parte de asociaciones de comerciantes, organizaciones vecinales, etc. Esto, además del tráfico que genera, permite que tu marca se aproveche de una mejora en su percepción derivada de la asociación con otros espacios más potentes o mejor establecidos.

Cuando tenemos una marca pequeña, cualquier autoridad que podamos añadir a la misma nos beneficiará enormemente de cara a sumar un argumento más al criterio de decisión de los clientes potenciales. Asociar una marca desconocida con otros negocios que ya generan confianza en el consumidor puede suponer la diferencia entre la finalización de una compra y un rebote en el último paso del proceso de checkout.

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