Hace poco me decían que uno de los pilares para construir confianza es la consistencia. Definimos consistencia como “cualidad de lo que es estable, coherente y no desaparece fácilmente”. Para que nuestra persona, y por extensión nuestra marca personal, resulte confiable, tiene que ser consistente.

Hoy en día, con la explosión de las redes sociales, éstas se han convertido en una excelente vía de construcción y propagación de nuestra marca personal, pero ¿es ésta consistente? ¿Lo que reflejamos en online se corresponde con lo que los demás perciben de nosotros en offline?

Las redes sociales son el escaparate de tu mejor trabajo

En los talleres de marca personal, ante los que me dicen que les parece ofensivo o sesgado que una empresa use Facebook o Linkedin para obtener más información de un posible candidato o proveedor, les digo siempre que observen la parte positiva de las redes, como inmenso escaparate que sirve para mostrar lo mejor de nuestro trabajo, talento y habilidades.

Por supuesto, siempre obtengo la contrarréplica (de lo que me alegro) de alguien que me dice que “las recomendaciones de Linkedin no son fiables porque sólo se pone lo bueno”. Evidentemente, nadie en su escaparate deja que se cuelen cosas feas, pero eso no quiere decir que lo que mostremos no sea la verdad. De hecho, los perfiles más consistentes de Linkedin son aquellos en los que aparecen varias recomendaciones y en la mayoría de ellas se repiten ciertas características profesionales. Si diferentes personas sin relación entre sí destacan determinadas cualidades, será que realmente las poseemos.

Necesitas consistencia entre el mundo online y la realidad del offline

Ahora bien, recordemos que las redes sociales son sólo un lugar para hacer networking, interactuar y darnos a conocer, pero más allá de ellas está el mundo offline, que es nuestra verdadera prueba de fuego. No sirve de nada tener espectaculares y cuidados perfiles online si estos no coinciden con lo que luego los clientes/colaboradores/empleados reciben de nosotros en el cara a cara:

Si irradiamos positividad 2.0, no deberíamos ser gruñones cuando vayamos a una reunión. Si decimos que somos muy tenaces, la inconstancia no puede ser nuestra compañera de viaje en nuestros trabajos “reales”. Si nos definimos como grandes conocedores de un tema, tendremos que demostrarlo en el día a día con el cliente que nos contrata.

En definitiva, se observa una cierta tendencia a utilizar las redes sociales como enorme campo en el que se magnifican experiencias, conocimientos y habilidades, además de entrar sin tapujos al equívoco juego de las apariencias, dejando entrever cosas que no son, insinuaciones a medias con intenciones de deformar la realidad y “venta de humo” en general. Esto nos perjudica a todos, ya que los clientes dejan de confiar en lo que ven en redes sociales y éstas mismas se ponen en entredicho como herramienta de comunicación de nuestra marca personal.

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Ante todo, conozcamos bien nuestros valores y llevémoslos por bandera tanto en Internet como en el “cuerpo a cuerpo”, como forma de construir una marca personal confiable.