Si eres emprendedor en el mundo online, seguro que has oído hablar del marketing de afiliación, que te permite ganar una comisión a cambio de recomendar los productos o servicios de otros. La gran ventaja de ser “afiliado” es que tú únicamente eres “fuente de tráfico” para el vendedor, ya que no intervienes directamente en la venta. Cobras una comisión por cada venta generada gracias a tus recomendaciones y listo: no necesitas una tienda, ni tener stock, ni preocuparte por la gestión de facturas.

Un afiliado recomienda los productos de otros

El formato de estas recomendaciones lo eliges tú de acuerdo con tu perfil online:

  • Si tienes un blog de literatura, puedes utilizar tus reseñas para promocionar los libros que has leído.
  • Si tienes una presencia fuerte en redes sociales, puedes aprovechar de tu red de contactos en Facebook o Twitter para recomendar productos o servicios que encajan contigo.
  • Si sabes de creación de páginas webs también puedes crear una web de comparación de productos o un buscador (de libros, de viajes, de productos de cocina…) y rellenarlo con enlaces de afiliación.

Yo te recomiendo trabajar con productos que encajan contigo o que te interesan más allá de la comisión. Te resultará mucho más fácil convencer a los posibles compradores si tú mismo estás convencido de que el producto o servicio vale la pena.

El vendedor te paga una comisión por cada venta registrada

No basta que enlaces desde tu página web o desde tu Facebook y lleves a los navegantes a la página del producto. El enlace además deberá informar al vendedor que fuiste tú quien envió al comprador.

Para poder hacer este seguimiento, los enlaces de afiliación tienen unos parámetros adicionales (que parecen un caos de letras y dígitos) que dejarán una cookie en la historia del navegador para marcar el navegador como “tuyo”. De esta forma, aún cuando la venta se genere hasta 30 días después de que la persona descubrió el producto a través de tu enlace, todavía cuenta como “tu venta” y por lo tanto tú recibirás la comisión.

Así que si tú quieres ser afiliado de algún vendedor, te pedirá que te des de alta en una plataforma de afiliación. Esta plataforma gestionará toda la parte técnica del proceso y te proporcionará los enlaces de afiliación que necesitas. Algunos vendedores además te proporcionan materiales de promoción como reseñas, banners o imágenes.

¿Tengo que declarar las comisiones ganadas?

La respuesta inequívoca (aunque poco popular) es sí: es obligatorio declarar los rendimientos que has conseguido a través de tu actividad como afiliado. Sin embargo, eso no significa que necesariamente tengas que darte de alta como autónomo mañana. Mientras tus ingresos estén por debajo de Salario Mínimo Interprofesional y además no factures “regularmente”, hay la opción de facturar sin pagar la seguridad social, como se puede deducir de la Sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo de 29 de octubre de 1997.

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¡Ojo! Recuerda lo de “no facturar regularmente”. Si emites una factura cada mes, Hacienda entenderá qué son ingresos regulares. Para evitar esta situación, puedes contactar directamente con el vendedor para encontrar una solución. Con algo de suerte te ofrece la opción de pagos anuales o bianuales, con lo que solo tendrías que hacer una o dos factura al año.

Y si tú eres vendedor, en el próximo artículo te explicaré como crear tu propia red de afiliados para tus productos o servicios.