¿Y si las tareas tan solo te marcan el camino?

Un – dos – tres – cuatro. Un – dos – tres – cuatro. Este es mi mantra, mientras me concentro en el próximo paso. Un – dos – tres – cuatro. No pierdas el ritmo. Un – dos – tres – cuatro. Mis ojos están fijados en el lugar donde haré mi próximo paso. Un – dos – tres – cuatro. No sé cuánto he subido ya. No sé cuánto me queda. Tan solo sé que tendré que hacer este próximo paso. Y otro y otro más. Hasta llegar al Monasterio de Montserrat.

Enfoque total sin alternativa

Son las 5 de la mañana. Hace 12 horas que salí de Barcelona, de la plaza de Sants. Ya llevo caminando aproximadamente 58 km. Me faltan unos 4 para llegar. Estoy en medio de la subida entre Collbató y el Monasterio. El sol todavía no ha salido, es luna nueva y el cielo está cubierto de nubes. Lo único que puedo ver es el círculo de luz proyectado por mi linterna frontal. Un – dos – tres – cuatro.

No sé cuánto falta, ni me importa. En cada momento sé exactamente cuál será mi próximo paso. Y me concentro en ello para no hacerme daño sobre las rocas del camino. Voy con zapatillas minimalistas y estoy agotada. Tropezar o chocar con una piedra con el dedo pequeño ahora sería fatal. Un – dos – tres – cuatro.

Un propósito, un camino, un paso

Tengo un propósito. Quiero llegar al monasterio. Quiero publicar el micro-curso para “Vestir Con Menos”. Quiero escribir un artículo sobre la ética en las finanzas.

El camino está marcado. El trayecto de Sants a Monsterrat está marcado por cintas amarillas de la FEEC. El curso está dividido en 10 lecciones, cada uno con un mensaje y un ejercicio. El artículo de finanzas analizará las actuaciones de los bancos durante la crisis financiera.

Las tareas son claras. El próximo paso está marcado por mi linterna frontal. El próximo PDF ya está esperando. El próximo párrafo del artículo ya está definido.

Vivir el momento, en cada momento

Aprendí algo importante sobre la gestión de proyectos durante mi caminata de Sants a Montserrat : lo importante no es la rapidez, sino que sigas avanzando. En la oscuridad no tenía otra opción que seguir adelante, concentrándome en hacer del próximo paso lo mejor que podía  en este momento. Estaba completamente concentrada en la tarea del momento.

Trabajando en un proyecto puedes hacer lo mismo, si consigues apartar todo lo que te puede distraer. Cierra todas las aplicaciones de tu ordenador. Desconecta el teléfono. Cierra la puerta de tu despacho (o pon una señal en tu pantalla que advierta que estás trabajando para que nadie te pueda interrumpir). Crea un ambiente que permita que te concentres tan solo en tu trabajo. Y entonces, avanza hasta la próxima estación de avituallamiento. Un – dos – tres – cuatro.

Imagen por: Claudio Vaccaro via Compfight cc

Escrito por

Valentina Thörner es especialista en minimalismo y cambio de hábitos. Se dedica a enseñar a sus lectores y clientes de crear una vida que encaje con sus propios valores - sin tener que divorciarse y mudarse a la India. Además, a través de la plataforma RescueDesk apoya a otras emprendedoras a reclamar su tiempo y volver a dedicares a lo que realmente importa: su negocio.

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