¿Qué es el Producto Mínimo Viable?

¿Te gustaría comprobar tus hipótesis sobre el problema, la solución y el mercado sobre tu producto de forma económica? ¿Quieres obtener mejor feedback de tus usuarios?

El producto mínimo viable (MVP) es una de las bases sobre las que se sustenta la metodología Lean Startup, y una de sus aportaciones más interesantes.

Su nombre ya da muchas pistas aunque para acabarlo de afinar podemos decir que el producto mínimo viable es aquel que nos permite lanzar el producto con el mínimo de features (características) posible con tal de que podamos aprender información relevante de su lanzamiento y uso de los usuarios mediante una serie de métricas.

En Lean Startup, a diferencia de otras metodologías similares como Customer Development, el conocimiento no se extrae directamente del cliente sino que se obtene de forma empírica a través del lanzamiento de diversas iteraciones del MVP, controlando una serie de métricas de las que se podrá extraer conocimiento del que se nutra la siguiente iteración. De todas formas ambas metodologías son perfectamente compatibles y, de hecho, se suelen aplicar en conjunto posteriormente a Business Model Generation.

Ciclo de Aprendizaje típico de Lean Startup con las etapas: Learn, Build y Measure

El bucle construir-medir-aprender (Build-Measure-Learn) y el MVP

El producto mínimo viable está pensado para trabajar con el bucle construir-medir-aprender, de forma que con cada nueva iteración construimos un nuevo MVP, en base al anterior o totalmente nuevo, establecemos una serie de métricas con las que medimos la reacción de los usuarios y finalmente aprendemos de toda esta información para realizar una nueva iteración.

El proceso se realiza en este orden pero se plantea en el orden inverso, es decir, primero realizamos una serie de hipótesis que queremos comprobar (aprender), definimos una serie de indicadores o métricas que nos llevara a extraer la información que nos ayude a comprobar la hipótesis (medir) y finalmente construimos el producto viable mínimo que necesitamos para medir y aprender sobre nuestra hipótesis.

Las hipótesis son variadas empezando la primera iteración con la pregunta básica: ¿existe un conjunto de usuarios con el problema que nuestro producto pretende solucionar? Si la respuesta es no, somos nosotros los que tenemos un problema y hay que replantear todo de nuevo, si la respuesta es sí, hemos dado el primer paso para alcanzar el éxito.

El producto mínimo viable no se desarrolla para las masas sino para los early adopters

Es evidente que un producto que tenga las características mínimas necesarias para corroborar o desechar nuestras hipótesis, no tiene la entidad suficiente para ser del agrado de los más exigentes, lo que viene a ser el grueso del mass market.

Sin embargo existen una serie de clientes agrupados bajo el nombre de early adopters, que dejan de lado la rigurosidad para abrazar productos en fase de evolución, solo con tal de estar a la última o probar cosas nuevas. Es con este público en mente con el que debemos plantearnos todo el proceso.

Más adelante, cuando hayamos testeado las hipótesis más importantes, haremos un cambio de rumbo para centrarnos en el gran mercado, pero eso es un paso que nos queda todavía muy lejos.

Perseverar o pivotar

Con cada nueva iteración que nos proporciona cada MVP del bucle construir-medir-aprender aceptamos nuestras hipótesis como ciertas, como falsas o encontramos la necesidad de reformularlas o variarlas para volverlas a comprobar.

Con cada nueva iteración o por lo menos con las iteraciones que atiendan a las principales hipótesis como existencia de mercado o motor de crecimiento, debemos tomar una decisión trascendental, que no debemos dilatar en el tiempo, como es si perseverar iterando en base la línea que estamos siguiendo, en caso de que las hipótesis sean bastante acertadas, o pivotar y cambiar de forma drástica la formulación de nuestras hipótesis, en caso de que no nos estemos acercando a la solución adecuada.

Este es uno de los mecanismo más importantes de Lean Startup y conviene tenerlo muy presente y no tener miedo de tomar la decisión de pivotar en caso de ser necesario. Para poder tomar una decisión coherente es importante que nuestras métricas nos estén ofreciendo conocimiento real sobre los usuarios, métricas accionables, y no dejarnos llevar por las cifras de las métricas vanidosas.

Release early, release often

Release early, release often es un mantra de las metodologías ágiles que nos sugiere lanzar nuestro producto tan pronto como sea posible y a partir de ahí relanzarlo muy a menudo.

Lean Startup no es ajena a este procedimiento, pero dejarse llevar por él sin pensar en el conjunto puede traer situaciones no deseadas. Por ejemplo nos puede llevar a no ver más allá del corto plazo y dejarnos guiar por el corto plazo y las exigencias de los usuarios.

Sin embargo con el MVP lo que buscamos es testear nuestras hipótesis sobre nuestra visión del producto, es decir, tratamos de comprobar que hemos encontrado un problema por el que los early adopters están dispuestos a pagar para tener una solución y que nuestro producto es una solución adecuada. Cómo siempre tenemos nuestra visión en mente, en cada nuevo lanzamiento procuramos acercarnos un paso más y poner a prueba el mínimo conjunto de características que nos proporcionará la información relevante respecto a los early adopters.

Producto mínimo viable

Empieza pequeño

Como hemos comentado, la primera hipótesis que debemos comprobar es si existe un mercado para el producto que queremos desarrollar. Por lo tanto antes de empezar a desarrollar debemos comprobar que efectivamente hemos detectado un problema que la gente quiere solucionar.

Para testear esta hipótesis podemos desarrollar un producto viable mínimo tan pequeño como una landing page (página de aterrizaje) en la que explicamos el problemas que hemos detectado y anunciamos que estamos desarrollando una solución para él. Solo necesitamos una pequeña cantidad de dinero para gastar en una pequeña campaña en adwords y un formulario en landing page para que los interesados puedan recibir información sobre nuestro producto.

Las métricas que nos proporcionaran la información relevante que debemos aprender no son métricas vanidosas como el número de visitas de la página o el número de suscripciones, sino métricas accionables como el porcentaje de usuarios que se han suscrito en un tiempo determinado sobre el total de usuarios que han visitado la página en ese mismo periodo.

Estas simples métricas nos permitirán iterar en nuestro MVP de forma que hagamos reformulaciones sobre el problema y que comprobemos si el porcentaje de suscripciones crece o disminuye, para pasar a la siguiente comprobación, hipótesis sobre nuestra solución. En el caso de que no hayamos conseguido un porcentaje adecuado, fijado antes de hacer los experimentos, en cierto número de iteraciones, nos permitirá aprender que el problema que habíamos detectado no tiene suficiente mercado y por lo tanto nos hemos ahorrado desarrollar un producto que nadie compraría. ¡Y todo esto con una simple landing page!

Si vamos afirmando nuestras hipótesis y adaptándolas, poco a poco nuestro MVP va creciendo y adaptándose a todo el aprendizaje que hemos ido consiguiendo con cada iteración, de forma que nos vamos acercando al producto real con menor gasto posible.

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Escrito por

Xavi Sánchez es el fundador fundador de Emprenderalia. Su objetivo es acompañar a otros emprendedores en su aventura empresarial y crear nuevos proyectos. Entre sus campos de acción preferidos se encuentran el marketing online, y las metodologías de negocio, creación de empresas y proyectos.

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