Productividad a través de la vía negativa

Si eres emprendedor, tarde o temprano empezarás a buscar información sobre sistemas de productividad. Cuando el trabajo se acumula y la lista de tareas llena varias páginas, es hora de buscar una solución. Abundan los sistemas y las herramientas que con un poco de dedicación te pueden dar un respiro en tu día a día. ¿Pero qué pasa cuando la productividad no es suficiente?

La realidad del emprendedor: siempre hay algo más por hacer

No importa lo productivo que seas, siempre habrá otra tarea que te espere. Como el jefe eres tú, es difícil llegar al final del día sin quedarte pensando en las tareas que aún están por hacer. Si te dejas seducir por el “una tarea más y ya me voy” tienes aseguradas las noches en vela delante tu ordenador. Mientras, tu vida pasa y lo único que te queda es la sensación subconsciente de que algo debería ser diferente. Quizás es hora de analizar tus tareas desde otra perspectiva.

El estrés continuo no tiene mérito

¿Alguna vez te has fijado en cuánta gente se queja del estrés? Como si para ser un buen emprendedor/autónomo/trabajador es obligatorio estar bajo presión constante, sin tiempo para nada y con un aire de fugitivo por estar pensando ya en la próxima tarea. Parece que quién no esté corriendo, debe estar haciendo algo mal.

De hecho el estrés puede ser muy útil a la hora de encarar picos de trabajo en tus proyectos. Pero si se vuelve algo constante, es hora de revisar tu agenda para buscar una solución antes de que enfermes. Quizás hace falta que añadas una herramienta más a tu día a día. O quizás es hora de deshacerte de las tareas no tan urgentes.

Vía negativa: ¿Qué puedes sacar de tu lista de tareas hoy?

En vez de rehacer tu lista de tareas por completo, puedes empezar por sacar todo lo opcional de esta lista. Ya sabes que deberías concentrarte en lo importante más que en lo urgente. El problema es decidir qué tarea entra en cada categoría. Puedes usar estas preguntas para facilitarte la decisión. ¡Ojo! Tendrás que responder a ambas preguntas.

1) ¿Cuál es la consecuencia de no hacerlo hoy?

Muchas veces no habrá ninguna consecuencia. En este caso puedes ir directamente a la segunda pregunta. En caso de que haya consecuencias directas, tendrás que evaluar el impacto de estas consecuencias sobre tu trabajo. ¿Retrasará tu proyecto más importante? ¿O tan solo resultará en una reunión menos?

2) ¿Dentro de 1 año, me voy arrepentir de no haberlo hecho?

Si la repercusión es suficientemente grande, la tarea se quedará en tu lista. Si la consecuencia directa es poco importante, la segunda pregunta te ayuda a decidir si eliminar la tarea por completo. Si dentro de un año te acordarás y te arrepentirás de no haberlo hecho, vale la pena que esté en tu lista de tareas. De lo contrario, la puedes olvidar (o poner en tu calendario para otra fecha). Publicar mi nuevo libro no era urgente, pero sabía que me habría arrepentido caso de no hacerlo. Así que ya está disponible. Por el contrario, buscar nuevas fotos para las entradas más antiguas de mi blog no era tan crucial, así que se quedó aparcada.

¿Qué tarea puedes eliminar de tu lista hoy?

Escrito por

Valentina Thörner es especialista en minimalismo y cambio de hábitos. Se dedica a enseñar a sus lectores y clientes de crear una vida que encaje con sus propios valores - sin tener que divorciarse y mudarse a la India.Además, a través de la plataforma RescueDesk apoya a otras emprendedoras a reclamar su tiempo y volver a dedicares a lo que realmente importa: su negocio.

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