No es el jefe, es toda la gente

jefeUna de las razones que se dan habitualmente para emprender es “no tener jefe” o “ser tu propio jefe”. La triste realidad es que cuando eres el dueño de tu propio negocio, descubres que tienes no uno, sino muchos jefes, y a cual peor.

Por supuesto, tus clientes ahora son tus jefes. Antes solo tenías una persona que te decía que te tocaba quedarte una noche sin dormir porque había que terminar una propuesta o un trabajo “como fuera”. Ahora tienes decenas de “jefes”, y cada uno espera que “lo suyo” sea lo prioritario para ti, así que cada uno de ellos te pide que les dediques todo tu tiempo y un poquito más.

Esto es inevitable, porque la alternativa es no tener clientes. Lo más que puedes hacer es ir manejando las situaciones con habilidad, intentar cobrar precios razonables para lo que sabes que te van a exigir, o cobrar “extras” cuando el cliente pide un trabajo “extra”. Más o menos lo que puedes intentar hacer con un solo jefe.

Por eso, no tener jefe no es una razón para emprender. Pero sí hay una razón para emprender muy relacionada con esta: poder elegir con quién trabajas. Esto sí merece la pena, es algo que realmente puede cambiar tu vida.

Tus clientes van a ser tus jefes, de acuerdo, pero puedes decidir librarte de los que te resulten molestos. Hace falta un poco de coraje pero puedes hacerlo, liberar tu tiempo y buscar otro cliente que sea más rentable, o simplemente que sea más fácil y más agradable de tratar. Ya no es como antes, un “todo o nada”, o me voy de la empresa o aguanto al imbécil de mi jefe. Ahora puedes ir seleccionando los “mejores jefes”, hasta que todos ellos sean personas con las que te apetece pasar tiempo.

Tus proveedores no van a venir impuestos por un acuerdo corporativo. Cuando emprendes, tú decides con quién trabajas. Si alguien no te responde como quieres, o simplemente no hay química entre vosotros y no te diviertes trabajando con él, puedes “despedirle” y buscar un proveedor alternativo.

Y así, con toda la gente con la que te relacionas para sacar a tu empresa adelante. Descubrir que ahora eres tú quien decide con quién trabajas y con quien no, es profundamente liberador. Y como ventaja adicional, perder ese miedo irracional a que un cliente te abandone y por tanto marcarle unas reglas de juego más favorables para ti puede hacer que un cliente pesadilla se convierta en un cliente razonable.

Cuando descubras esto, y sobre todo cuando lo pongas en práctica y te libres de los cenizos, los plastas y los cutres, cuando te rodees de personas (clientes, proveedores o colaboradores) divertidas, interesantes y proactivas, con las que de verdad te apetezca trabajar, entonces será cuando te des cuenta de por qué crear tu empresa es lo mejor que has podido hacer con tu vida.

Imagen por FreeDigitalPhotos.net

 

Sobre el autor, Borja Prieto

Borja Prieto es el autor del blog Desencadenado, en el que te ayuda a crear tu empresa con información basada en el mundo real.

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