Las claves para hacer una presentación en público en inglés

por José María Palomares el 29 julio 2013

Si en general comunicar en público es ya en sí mismo un gran reto, cuando hay que hacerlo en otro idioma el reto es aún mayor. Generalmente, cuando hay que realizar una presentación en inglés la eficacia comunicativa desciende dramáticamente, se limita considerablemente el uso del lenguaje y  la comprensión de la audiencia.

Sin embargo, también hay algunas ventajas: normalmente se utiliza un lenguaje más directo y se repasa una y otra vez la presentación a realizar, ajustando así mucho más el mensaje. Lo explica muy bien el gran escritor japonés Haruki Murakami en su magnífico libro De qué hablo cuando hablo de correr: “Les sonará raro, pero, precisamente cuando tengo que hablar delante de la gente, me siento más cómodo haciéndolo en mi –por otra parte bastante limitado– inglés que en japonés. Tal vez se deba a que, cuando intento contar algo coherente en japonés, me invade la sensación de que me ahogo en un mar de palabras. Ante mí se extiende una infinidad de opciones, de posibilidades (…). Por eso, cuando intento dirigirme en japonés a una pluralidad indeterminada de personas, ese profuso mar de palabras aumenta mi desconcierto y mi frustración.”

Así pues, lo importante no es tanto tu capacidad para dominar el idioma –aunque lo es, y mucho– como la capacidad que tenga la audiencia para entender exactamente el mensaje. Por tanto, para asegurarte de que tienes éxito en tu comunicación, cuando vayas a expresarte en un idioma que no es el tuyo, o cuando tu audiencia tenga una lengua materna distinta a la que vas a utilizar en la presentación, debes tener en cuenta algunas consideraciones. Te presento aquí algunas de las que he recogido en el libro Hablar en público para dummies.

  1. ¿Realmente soy capaz de hacer una presentación en inglés? Esto significa si realmente voy a ser capaz de realizar la comunicación de una forma mínimamente fluida, y también si soy capaz de reaccionar correctamente si alguien pregunta algo o se produce alguna incidencia. Si siempre es recomendable ensayar varias veces antes del momento de la verdad, en este caso lo es mucho más.
  2. ¿Cuál es el nivel de inglés de mi audiencia? Es posible que haya personas que dominen el idioma, pero también que haya otras que tengan más dificultades para seguirte. Si es así, y estas últimas personas son relevantes para tu propósito, tendrás que actuar en consecuencia: simplificando al máximo el mensaje, utilizando expresiones y vocabulario sencillo, hablando pausadamente y esforzándote en la pronunciación correcta. También puedes entregar una copia de la presentación con antelación para facilitar el seguimiento.
  3. Extremar el cuidado en el material de soporte: el público en general tolera bastante bien las incorrecciones al hablar, pero suelen aceptar peor los errores gramaticales u ortográficos cuando aparecen escritos en las presentaciones.

Dave Barry, periodista norteamericano ganador de un premio Pulitzer, decía con evidente ironía que “los estadounidenses que viajan al extranjero por primera vez a menudo se sorprenden al descubrir que, a pesar de todos los avances que se han logrado en los últimos treinta años, muchas personas extranjeras siguen hablando en lenguas extranjeras”. Lo expresado aquí con gran sentido del humor pone de manifiesto una realidad que debes tener muy en cuenta: los prejuicios y barreras culturales que se producen típicamente en contextos internacionales.

Olivia Mitchel, experta en comunicación en público, propone que en estos casos apliques el siguiente plan de acción:

  1. Comprender la idiosincrasia y contexto cultural de la audiencia para evitar problemas de comunicación. Recomienda informarse previamente de la etiqueta de negocios del país donde se va a celebrar la presentación y de los participantes en la misma.
  2. Usar el humor de forma prudente. La mayor parte de chistes o comentarios ingeniosos son de difícil traducción y pueden acabar generando malos entendidos.
  3. Si tu intervención va a ser traducida simultáneamente, es recomendable reunirse previamente con el traductor y hacerle un pequeño resumen de lo que vas a contar; e incluso entregarle una copia de la presentación.  Además, conviene utilizar un ritmo pausado que permita una correcta interpretación del discurso.
  4. Evita jerga, localismos y tecnicismos que no sean imprescindibles. El uso de este tipo de vocablos y expresiones complica innecesariamente la comprensión del mensaje y genera fatiga en la audiencia; perjudicando, por tanto, la eficacia comunicativa.
  5. Utilizar un lenguaje claro y sencillo. Evitar oraciones complejas, frases con doble sentido y citas excesivamente rebuscadas.
  6. Hay que tener cuidado con los matices del lenguaje. En algunos contextos un lenguaje demasiado contundente o directo puede considerarse de mala educación; por ejemplo, en el mundo oriental. Sin embargo, demasiada ambigüedad puede ser interpretada en un contexto germánico como síntoma de sospecha o vaguedad.
  7. Usar terminología local. Hablar a un americano de la ESO o a un británico de una comunidad autónoma no tiene sentido. Siempre hay una alternativa relativamente sencilla para que la audiencia entienda lo que quieres decir.

Categorías: Desarrollo personal

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Escrito por

José María es Gerente de Comunicación y Marketing Relacional en Telefónica España. Profesor de Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas en el Instituto de Empresa e ICADE. Miembro de DirCom(Asociación de Directivos de Comunicación), de la EACD (European Asociation of Communication Directors) y de la Asociación de Marketing. Autor de los libros Hablar en público para dummies, que acaba de publicarse, y de Hablar en público en una semana.

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