Hábitos en lugar de tecnología

productividad

Últimamente la tecnología está sobre valorada. Para cualquier cosa que queremos hacer primero buscamos la herramienta de moda. Parece que si no tenemos un smartphone no podemos tener el control de nuestra agenda, o que no es posible vender bien si no tenemos presencia en las redes sociales.

En una sociedad tan tecnificada como la nuestra es casi inevitable el uso de todo tipo de software y gadgets, y en general eso nos ayuda a hacer mejor nuestro trabajo. El problema es cuando confundimos el medio con el fin. O peor aún, cuando pretendemos que la herramienta haga por nosotros cosas para las que no está diseñada.


Tomemos por ejemplo la gestión de nuestra tareas pendientes. Está bien gastar 15 euros en el último grito en herramientas de gestión de tareas para nuestro iPhone. Pero la herramienta por sí sola no es capaz de revisar las listas, seleccionar la siguiente tarea en función de diferentes criterios, hacer las tareas y, finamente, actualizar las listas tachando las tareas completadas.

Para eso se necesitan hábitos, algo que de momento ningún fabricante de software ha conseguido incluir en sus productos. Sólo nosotros somos responsables de usar las herramientas de acuerdo a ciertos métodos y buenas prácticas.

De nada sirve abrir una cuenta en Twitter si no tenemos la disciplina de compartir contenido, conversar con nuestros seguidores y crear valor mediante contenidos propios. Si no somos diligentes con nuestros hábitos, no podemos echar la culpa a Twitter por no conseguir los resultados que perseguimos.

En muchas ocasiones no es necesario utilizar más tecnología –o incluso ninguna tecnología– para hacer el trabajo. En lugar de gastar dinero y tiempo en aprender nuevas herramientas, mejor haríamos en desarrollar hábitos más productivos. Por experiencia sé que la herramienta casi siempre ocupa un segundo lugar de importancia a la hora de obtener resultados.

Así que ya lo sabes: no intentes resolver tus problemas con tecnología a las primera de cambio. Antes, considera si el problema que tienes entre manos no requiere primero una revisión de tus propios hábitos. Después, y sólo después de que estés seguro que estás haciendo bien las cosas, puedes empezar a pensar en la tecnología.

Y tú, ¿te has parado ya a revisar tus hábitos? ¿No crees que esperas demasiado de las herramientas que utilizas? Comparte tu experiencia y opiniones en un comentario.

 

Sobre el autor, Jero Sánchez

Jero Sánchez se ha convertido en dos años en un referente de la productividad personal en habla hispana gracias a su blog El Gachupas. Apasionado y estudioso de las técnicas de organización y GTD (”Getting Things Done”), el método de productividad personal de David Allen, ha publicado un ebook gratuito titulado ”GTD para dummies”, en el que explica de manera muy práctica cómo implementar este método desde cero.

Actualmente se encuentra preparando un libro sobre el concepto de la autogestión ligado a la productividad personal, y comienza a dar charlas, asesoría y coaching productivo para individuos.

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