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Gestiona tu marca personal: Conócete a ti mismo a través de la Autoevaluación Inicial

por Xavi Sanchez el 6 abril 2012

Marca Personal

Antes de aprender a gestionar tu marca personal es esencial hacer un ejercicio de autoevaluación que te permita conocer la materia prima con la que cuentas.

En esta primera fase deberás formular diversas preguntas que te lleven a un conocimiento profundo de tus bondades a potenciar así como de los aspectos negativos a evitar o mejorar. Puedes empezar repasando tu currículum. Revísalo haciéndote este tipo de preguntas: ¿en qué puestos has trabajado? ¿qué competencias has adquirido? ¿qué habilidades has puesto en práctica? Esto te permitirá conocer la base en la que se va a sustentar tu marca personal. Tienes que identificar en que aspectos destacas del resto.

A continuación tienes que identificar tu pasión, o por lo menos que te gustaría hacer o incluso qué estás haciendo ahora, si se trata de algo que te ilusiona. Esto es precisamente lo que quieres conseguir, trabajar de algo que verdaderamente te motive o potenciar tu trabajo actual si es que ya te satisface. Esa deberá ser tu visión, lo que quieres llegar a conseguir.

Para poner en orden a todo esto podemos utilizar el típico análisis DAFO que tanto hemos usado en negocios y proyectos. Tendrás  que clasificar la información que ya has obtenido y completarla para tener una análisis completo que te permita saber hacia dónde avanzar. El DAFO se compone de una parte interna y de otra externa. Internamente debes encontrar tus Fortalezas y Debilidades para potenciar las primeras, y mejorar o rodear las segundas. Externamente debes identificar las Oportunidades y Amenazas para aprovechar unas y protegerte de las otras.

Para potenciar las fortalezas o mejorar las debilidades puede ser necesario leer algún libro, hacer algún curso o, sin ir más lejos, leer blogs sobre una temática concreta para conocer otros puntos de vista. También puedes haber identificado una buenísima oportunidad para la que necesitarás mejorar tu preparación.

Con todo este trabajo ya habrás podido hacerte una idea general de la materia prima con la que cuentas y habrás identificado por donde seguir avanzando.

1. Haz un ejercicio de retrospectiva: Experiencia/Formación/Aptitudes/Actitudes

El primer paso para encontrarnos con nosotros mismos es listar una serie de aspectos que nos permitan situar en el mapa el punto de origen, la casilla de salida del tablero.

Tenemos listas que nos serán más fáciles de rellenar, otras en cambio necesitarán de una introspección más íntima y ser todo lo sinceros que podamos con nosotros mismo.

Empezando por lo más fácil deberemos hacer un repaso a nuestro obsoleto currículum, apuntado todos los elementos de formación en los que hemos participado, ya sea formación reglada como cursos y ponencias a las que hemos asistido. No debemos olvidar otros factores muy importantes como los libros formativos que hemos leído e, incluso, los blogs que seguimos para formarnos.

Es importante listar todos los elementos que podamos para hacer una correcta evaluación. De todas maneras encontrarás formación que no es actual y, por lo tanto, ya no sirve o información que ya ni recuerdas. Así que no es solo importante apuntar lo que has aprendido sino ser consciente del conocimiento que realmente acumulas. Una forma de organizar toda la información sería un mapa mental, otra forma alternativa sería agrupar conocimientos por temáticas o áreas, por ejemplo: economía, gestión de proyectos, redes sociales, modelado de negocios…

Siguiendo con nuestro currículum el siguiente paso es apuntar por cada experiencia profesional qué habilidades hemos tenido que poner en práctica, cuáles hemos tenido que desarrollar, qué tipo de proyectos hemos afrontado y qué hemos aprendido de cada uno. Con esto sabremos a nivel profesional todo lo que hemos dado de sí en nuestra experiencia previa, que no es poco. De las misma forma que el paso anterior podemos clasificar todo en listas o preferiblemente en un mapa mental.

Ahora viene la parte más complicada de nuestra evaluación. Debemos ser sinceros con nosotros mismos y listar nuestras aptitudes y actitudes. Entendemos por aptitudes las diferentes capacidades que tenemos para afrontar distintos tipos de tarea, ej: capacidad lógica, analítica, sintética…

Pero más importante que las aptitudes es nuestra actitud a la hora de afrontar diversos tipos de tareas. Como estamos entre emprendedores probablemente contemos con una actitud proactiva, podemos tener mayor o menor aversión al riesgo… En definitiva lo que queremos saber es como afrontamos las situaciones y con qué capacidades contamos.

Todo este análisis previo sobre nuestra persona nos sirve para dos cosas. Primero, nos obliga a reflexionar sobre nosotros mismos con lo que, seguramente, nos daremos cuenta de que sabemos y somos más de lo que pensábamos antes del ejercicio, por lo tanto sirve de motivación. Segundo, prepara el material que usaremos en las siguientes etapas para definir nuestra marca personal.

Si tan importante es saber a dónde queremos ir, lo es más saber desde dónde partimos para poder trazar un plano que nos lleve a nuestra línea de meta.

2. Reflexiona sobre tu visión y misión

Ya conocemos la materia prima con la que contamos ahora toca averiguar cuál es la casilla de meta que queremos alcanzar.

Averiguar nuestra visión y nuestra misión es algo de una dificultad importante y que no vamos a definir en una tarde. Necesitamos pensar y visualizar como puede ser el futuro y cuál sería nuestra parte en él.

El elemento clave de este apartado es la pasión, tenemos que descubrir los que realmente nos apasiona y disfrutamos haciendo, algo que vaya más allá de un simple trabajo y por lo que no nos importe dedicar el esfuerzo que sea necesario cada día.

Lo más fácil sería decir que nuestra visión es que nuestra empresa sea una de las x mejores de nuestro país, y que nuestra misión es más o menos la de nuestra empresa. Si eres un profesional independiente no existe tal tentación porque tu visión y misión en este caso sí que se asemejan a las de tu proyecto.

Aunque ahora mismo nos escudemos en una empresa o proyecto de empresa, nuestra meta no es solo que nuestra startup sea la mejor, sino que vamos a representar nosotros en esa empresa y en nuestro sector.

Si somos unos cracks de la innovación, nuestra visión podría vislumbrarse como ser un referente en el área de innovación en España, por poner un ejemplo. En este caso nuestra misión podría ser tal que: ayudar a desarrollar el área de innovación en empresas tecnológicas y fomentar la innovación como proceso continuo para el éxito de una empresa. No me he equivocado al poner en plural empresas tecnológicas, aunque seamos CEOs de nuestra empresa, nuestra misión no tiene que verse reducida a nuestra propia empresa, colaborar con otros y compartir conocimientos debería de estar en todas las misiones tanto de compañías como de personas. Mientras más demos nosotros más acabaremos recibiendo, el mundo funciona así aunque muchos busquen la razón en el egoísmo.

No hace falta buscar una frase genial para nuestra visión y misión, podemos comenzar por apuntar unas cuantas ideas y averiguar aproximadamente lo que queremos conseguir y cómo queremos conseguirlo. A lo largo de nuestra vida iremos cambiando, ajustando y definiendo mejor poco a poco estos conceptos, es un proceso orgánico que crece con nosotros.

3. Identifica tus principios

Nuestros principios son el reglamento interno con el que nos regimos en el día a día. Los podemos considerar una serie de valores que no admiten discusión y que marcan nuestro comportamiento.

Existe una serie de principios más o menos comunes a la mayoría de personas, como ser honestos, respetar la libertad de los demás… muchos de ellos identificables fácilmente. Otros principios están arraigados en nuestras costumbres familiares, educación recibida, religión… También tenemos una serie de principios más subjetivos y que nos desmarcan del resto de personas, estos son quizá más difíciles de identificar.

Es bueno ponerlos por escrito para que siempre que estemos ante una duda existencial-filosófica podamos acudir a ellos y aclarar nuestras ideas. No obstante no debería ser una lista muy numerosa, en general deberían bastar con 10-20 puntos clave.

4. Condensa la autoevaluación en un Análisis DAFO

Sabemos de dónde venimos y tenemos más o menos claro a donde queremos ir, ahora hay que analizarlo todo y averiguar que tenemos que hacer para emprender nuestro camino.

El análisis DAFO se suele utilizar normalmente en entorno empresariales, pero es una herramienta muy potente que sirve para muchos otras áreas. En este caso vamos a utilizar todo lo que hemos trabajado anteriormente para definir:

  • Debilidades: si en nuestra meta hemos detectado que no contamos con una habilidad o que nos falta determinada formación para alcanzarla, deberemos anotarla como una debilidad.
  • Amenazas: las amenazas son factores externos que pueden afectar a nuestro posicionamiento. Algunos elementos pueden ser enfocarnos a un sector muy competitivo y al que se apuntan nuevos profesionales cada día, Social Media por ejemplo, o un sector al que le afecte severamente la crisis, inmobiliario, o incluso un cambio de gobierno que conlleva nueva regulaciones del sector.
  • Fortalezas: las habilidades que hayamos trabajado más a lo largo de los años y que se relacionan con nuestro objetivo son nuestras fortalezas. También podemos considerar como fortalezas las aptitudes y actitudes más propicias para nuestro negocio.
  • Oportunidades: si desarrollamos nuestra actividad en un nuevo sector podemos seleccionar un gran número de oportunidades. También las podemos encontrar en nuevas regulaciones por ejemplo.

A simple vista lo que parece que se debe hacer es mejorar las debilidades, esquivar la amenazas, optimizar la fortalezas y aprovechar las oportunidades. Muy bonito sobre el papel pero imposible en la práctica. Hay que ser consciente que no somos capaces de utilizar todo lo que obtenemos del DAFO, así que toca escoger que aspecto/s vamos a trabajar más.

Aquí no hay una receta definitiva, cada uno conoce su aversión al riesgo y eso marcará bastante los elementos a escoger.

Por poner un ejemplo de táctica curiosa, podemos estudiar el caso del equipo de fútbol F.C. Barcelona al reforzar la plantilla el pasado verano de cara a la temporada 2011-2012. Es evidente que una de las grandes fortalezas era el centro del campo, y una de las debilidades era la defensa. Muchos periodistas apostaban por fichajes en la defensa para reforzar su área más débil, sin embargo el club decidió aumentar su fortaleza, el medio del campo, con el fichaje de Cesc Fábregas, y aprovechar una oportunidad con el fichaje de Alexis para reforzar una fortaleza menor, el ataque.

A priori no podemos saber con qué elementos debemos trabajar, por eso a veces es bueno que nos dejemos guiar por nuestro instinto.

5. Invierte en ti mismo: plan de formación

“Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre” – Gandhi

Si de una cosa estoy seguro en esta vida es que de aprender no acabaremos nunca. Como con el DAFO habrás escogido los aspectos a mejorar/esquivar/potenciar/aprovechar, es posible que hayas detectado que para eso necesitas mejorar tu formación.

No escatimes en aprender pero no gastes por gastar. No a todo el mundo le hace falta un MBA, puede ser más provechoso centrarse en un aspecto y leer libros y blogs sobre el tema, asistir a charlas o incluso invitar a un experto a comer.

En general, y por mi experiencia, puedo decir que leer blogs ayuda a mantenerte al día y es ameno, leer libros conduce a un aprendizaje sobre una temática en particular mucho más profundo, acudir a charlas ayuda a tener más vivo el concepto. Más allá tenemos los cursos que suelen ser interesantes para temas muy específicos pero hay que acertar con un buen profesor.

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Xavi Sánchez es un emprendedor convencido fundador de Emprenderalia. Sus pasiones son acompañar a otros emprendedores en su aventura empresarial y crear nuevos proyectos. Entre sus campos de acción preferidos se encuentran el marketing online, y las metodologías de negocio, creación de empresas y proyectos. Si tiene usted una startup y se lo encuentra, quizá pueda contratarle.

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