Entrevista temática de Modelos de Negocio a Juan José Romero

Foto de Juan José Romero, fundador de KdemiusJuan José Romero es socio fundador de Kdemius, una empresa de formación orientada a mejorar los resultados de emprendedores, pymes y autónomos. También es una de las cabezas pensantes detrás de Creatumodelodenegocio, un proyecto también de formación con el objetivo de ayudar a emprendedores a transformar su idea en un negocio a través de herramientas como el business model canvas. Además es colaborador de la iniciativa SOSempresa, con la que ayuda a todo tipo de organizaciones.

Vamos a empezar por lo básico, ¿qué es un modelo de negocio? y ¿por qué es tan importante?

Por modelo de negocio entendemos la forma interna de gestionar la empresa. Por ejemplo, los negocios de hace años se construían en base a unos paradigmas que estaban muy establecidos: se contrataba a todo el personal necesario para realizar las actividades de la empresa, se acudía a la banca como fuente de financiación, se buscaban clientes en mercados generales, etc. Hoy debemos implementar cambios en todos esos preceptos tan establecidos y los tiempos nos permiten encontrar multitud de alternativas para construir nuestro negocio. Por seguir con los ejemplos anteriores, las empresas actuales ya no piensan en tener de modo interno todas las actividades sino que solo se quedan con las que aportan valor (el corazón del negocio) y externalizan las demás, existen fuentes de financiación alternativas como el crowdfunding o las empresas de capital-riesgo, y el éxito se tiene cuando se huye de mercados globales y se busca la especialización en nichos de mercado. Un modelo de negocio actual pasa por dividir la estructura en distintos segmentos y estudiar cuál es la mejor opción para cada uno de ellos, dándole así una personalidad y una diferenciación que permita competir con ventaja frente a los rivales. A día de hoy, puede haber tantos modelos de negocios diferentes como emprendedores probando suerte.

En las empresas tradicionales y en muchos ámbitos está arraigada la necesidad de contar con un súper plan de empresa que nos diga que hacer en cada momento. Teniendo en cuenta el grado de incertidumbre en el que opera un startup, ¿realmente qué utilidad puede tener un business plan?

El plan de negocio sigue siendo importante equivale a los planos que marcan cómo construir un edificio. De modo interno, el plan de negocio siempre es el referente para todas las acciones que se deben tomar y permite coordinar todas las áreas técnicas que dan consistencia al proyecto, evitando que cada persona vaya por su cuenta. De cara al exterior, el plan de negocio es la manera que tenemos de contarles a los inversores cuáles son nuestros objetivos y convencerles de que apuesten su capital en nosotros. De ahí la importancia de tener un plan de empresa sólido y coherente. El cambio más importante que debemos abordar tiene que ver con la temporalidad: hoy los planes no se puede establecer a largo plazo porque el entorno es demasiado dinámico. Los planes deben ser más flexibles e ir acompañados de unos añadidos que llamamos “planes de contingencia”, es decir, unas medidas ya pensadas para cuando la desviación del objetivo rompe cierto nivel. El cambio está aquí, en acortar los tiempos.

Captura de pantalla de la web creatumodelodenegocio

En vuestro proyecto Creatumodelodenegocio apostáis por ayudar a los emprendedores a llevar de la idea al negocio mediante jornadas presenciales y webinars. ¿Qué necesidades habéis detectado en los emprendedores españoles para acometer con mayor éxito sus proyectos?

Lo más importante en los tiempos actuales es pensar bien las cosas antes de ponerse en marcha, o más bien, antes de invertir un céntimo. Estamos en mercados muy competitivos en donde los errores se pagan caros a lo que hay que unir que las empresas nacen sin el colchón financiero con el que se contaba antaño y que permitía que los errores no se tradujeran rápidamente en pérdidas que comprometieran la viabilidad del proyecto. Lo que nosotros proponemos es un modo de simular la empresa antes de construirla, para poder así entrever todas las interrelaciones que deben existir, encontrar puntos fuertes y corregir los débiles, y valorar en definitiva si el proyecto es viable o no. Este tiempo dedicado a pensar y a planificar es sumamente importante y se traduce en menos errores y más solidez para el proyecto. Eso es lo que hacemos en esas jornadas.

La metodologías Lean como Lean Startup y Customer Development, animan a los emprendedores a salir de la oficina para vender su proyecto y a experimentar y aprender a marchas forzadas en vez de analizar y planificar como estábamos acostumbrados. Es una forma de testear nuestro modelo de negocio con los mínimos recursos y de la forma más rápida. ¿Crees que en España nos estamos dando cuenta de que esta es la forma de proceder si queremos minimizar los riesgos de nuestra aventura?

Por desgracia tenemos grandes fallos en la formación de los jóvenes emprendedores. Si cogemos los libros que todavía se usan en la mayoría de las universidades y escuelas de negocios observamos que siguen enseñando los mismos modos de gestión que se instauraron a mediados del siglo pasado y que poco se ajustan a los tiempos actuales. Eso se traduce en que los jóvenes emprendedores no están entrenados ni metalizados para probar metodologías como las que mencionas, y que realmente sean muy pocos los que usan técnicas innovadoras para crear sus negocios. En una cosa coincido con tu apreciación: el margen para la planificación es menor. Esto no quiere decir que no sea importante, pero debe ir acompañada de una clara vocación resolutiva. En tiempos dinámicos y competitivos, el truco para integrarse en el entorno es pensar rápido y actuar con decisión.

En los blogs de negocios se habla muchos de grandes éxitos aplicando modelos de negocio “nuevos” como Long Tail o estrategias como la de los océanos azules. Todo esto está muy bien pero, ¿cómo podemos aplicar nosotros este conocimiento a nuestros humildes negocios?

Los casos de éxito que se recogen en multitud de foros a veces solo consiguen distorsionar la realidad de las cosas. Es cierto que una clave del éxito es encontrar océanos azules, pero si fuera la única manera de triunfar realmente se contarían con los dedos de la mano los emprendedores que lo lograran. Yo creo que el éxito también se consigue en los negocios tradicionales y humildes -como tú le llamas- si encontramos la manera de hacer las cosas de modo diferente a los demás. La clave está en olvidarse de “sectores de moda” si no se controla su funcionamiento y dedicarse a lo que uno realmente sabe hacer bien, porque cuando uno realmente disfruta de su trabajo y aplica en él toda la ilusión y el know how, el cliente acaba percibiendo la diferencia y valorando el servicio ofrecido, fidelizándose a la marca y generando éxito al emprendedor que hay detrás. Esto es lo que explica haya emprendedores con mucho éxito ubicados en negocios “de toda la vida”.

Con la crisis global muchas empresas están viendo que es el momento de innovar si no quieren desaparecer, y los emprendedores detectan nuevas oportunidades de negocio. ¿Cómo podemos quitarnos de encima el pesimismo dominante y buscar las oportunidades que nos ofrece esta situación?

Cuando pensamos en innovar cometemos el error de pensar únicamente en la innovación en producto o, quizá, en procesos (encontrar un camino diferente para llegar al mismo producto, abaratando los costes del proceso y trasladando al cliente un precio más competitivo). Pero existe otra fuente de innovación muy importante y que pasa desapercibida: es la innovación en gestión, esto es, en la rutina del día a día. Cada persona en su puesto de trabajo debería preguntarse constantemente: “esto que hago, ¿cómo puedo mejorarlo?” Estos pequeños detalles son mejoras diferenciales que también perciben los clientes, son más fáciles de lograr y menos costosas. Esa innovación está al alcance de cualquiera y aunque no es tan radical como sacar un producto nuevo, sí que acaba constituyendo una propuesta de valor diferenciada si se tiene la constancia y perseverancia de ir implementando los pequeños cambios que proponen los propios empleados de las empresas. Yo animo a las empresa a que exploren esta vía, que también da buenos resultados.

Uno de los factores más importantes para un emprendedor es la formación. Encontramos muchas veces grandes técnicos con grandes productos pero que carecen de habilidades y visión de negocio. ¿Cómo podemos solventar estas carencias?

Este es uno de los grandes problemas que acaban llevando a las empresas a la quiebra. Cuando atravesamos épocas de bonanza es relativamente fácil tener éxito: aunque cometamos fallos en la gestión, los márgenes de beneficios suelen ser tan grandes que no comprometen la viabilidad del proyecto. El problema viene cuando los márgenes se reducen y ya no “nadamos en la abundancia”. En esos momentos sí se requiere una gestión mucho más afinada y eficaz, y en efecto muchos emprendedores evidencian grandes carencias al respecto. A esto hay que sumarle la autocomplacencia que se produce cuando las cosas nos van bien, que es cuando el directivo tiende a pensar que esos resultados se deben a su buen hacer y no se preocupa de seguir formándose y evolucionando. En el momento que la situación cambie descubrirá que “se durmió en los laureles” y le entrarán las prisas por encontrar soluciones. ¿Qué hay que hacer? Dos cosas: la primera tomar conciencia de la importancia de hacer una gestión impecable, cada vez más determinante para el éxito, y la segunda, ponerse a la tarea.

Si tienes alguna otra confesión que hacernos este es tu momento.

Sí; lo mejor que hice en mi vida fue dejar de trabajar por cuenta ajena y emprender mi propio negocio. A pesar de las dificultades iniciales que existen cuando uno cambia su modo de vida, lo cierto es que los emprendedores tienen ante sí la tremenda oportunidad de marcarse los límites que ellos quieran y no depender de terceras personas. Esta libertad para tomar decisiones y marcar metas es maravillosa, y animo a quienes tengan una idea que apuesten por ella y por su propio futuro.

Escrito por

Xavi Sánchez es el fundador de Emprenderalia. Su objetivo es acompañar a otros emprendedores en su aventura empresarial y crear nuevos proyectos. Entre sus campos de acción preferidos se encuentran el marketing online, y las metodologías de negocio, creación de empresas y proyectos.

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