Don’t worry, be crappy o sobre los Mínimos Productos Viables

Permitidme que use prestada esta expresión que tanto gusta a Guy Kawasaki para continuar con el proceso de descubrimiento de mi modelo de negocio que inicié en este post.

Mucho se ha hablado sobre los Mínimos Productos Viables y sus formas pero no creo que siempre se haga de forma correcta y, por tanto, os voy a dar mi opinión sobre cómo deben ser y para qué se construyen.

Y empiezo por su finalidad. Un MVP se construye para validar nuestra solución lo antes posible. Para conocer si esta solución sería adoptada y comprada por los que nosotros pensamos que van a ser nuestros clientes – utilizando terminología “canvas” ,  nuestros Segmentos de Mercado -. Sin embargo, incluso he llegado a ver hilos en foros que nos hablan de la posibilidad de que un MVP sea comercial. Mi opinión es que nunca debe ser comercializable ya que su misión NO es la de vender sino la de validar hipótesis de solución. Salir cuanto antes de la plácida Tierra de los Pensamientos para entrar en la, dura, durísima Tierra de los Hechos y los Datos.

Sin embargo, veo habitualmente que los MVP tienen poco de “mínimos” y se asemejan más a prototipos funcionales. Desde mi punto de vista, y sobre todo en las fases iniciales, esto es un error y un waste, es decir todo lo contrario a lo que se buscan en las metodologías lean.

Para mí, un MVP en su fase inicial, de low fidelity, debe ser lo más sencillo posible ya que con él vamos a validar pocas cosas pero muy importantes, lo tenemos que hacer muy rápido y con pocos recursos y, además, debemos poder modificarlo de una forma tremendamente ágil. No os extrañe si veis algunos ejemplos en los que los MPV son modificados decenas de veces… ¡en un día! Evidentemente creo que es un error, muy extendido, asociar MVP a tener una landing page. Para mí, son dos cosas completamente diferentes y debemos ir al origen de un MPV low fidelitiy.

Una hoja con un esquema, puede ser más que suficiente para testear nuestra solución. En términos de Pensamiento de Diseño para mí, un MVP se acerca más a una prueba de concepto que a un prototipo al uso. Tenemos que enseñar esa idea transformada en concepto, a medio hacer para conseguir la complicidad de nuestros segmentos de mercados y entre todos cocrear esa solución. Si está muy desarrollado habremos despilfarrado recursos y, además, nuestros usuarios sentirán que ya está casi todo hecho, dejémosles un hueco para su aportación y tengámoslos en cuenta porque son importantes, son aquellos que nos van a comprar nuestro producto o servicio.

No tengas miedo al ridículo, a pensar que todavía le falta mucho para ser operativo o esa “solución completa” que tú quieres, porque entonces no estarás construyendo un MVP ni estarás aplicando metodologías Lean. Dirás que los haces, mostrarás orgulloso esa landing, esa beta pero, realmente, no serás un emprendedor ligero sino uno más de los que lo intenta pero su “vergüenza” no le deja llegar hasta los verdaderos límites que estas metodologías nos permiten.

O sea que, Don’t worry, be crappy.

 

Sobre el autor, Jose Antonio de Miguel (Yoemprendo)

José Antonio está actualmente involucrado en el desarrollo de nuevas metodologías de apoyo a las startups en las áreas de management, definición estratégica y de modelo de negocio desde la Asociación para el Fomento de la Innovación y Cultura Emprendedora (AFICE). Coordinador del Programa Yuzz, Jóvenes con Talento de la Fundación Banesto en Zaragoza.

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