Claves de la comunicación no verbal al presentar en público

por José María Palomares el 3 mayo 2013

Existen multitud de estudios que demuestran la importancia de la comunicación no verbal. Quizás el más citado sea el del profesor Mehrabian, de la UCLA, quien tras varios experimentos llegó a la conclusión de que en determinadas situaciones la comunicación verbal es muy ambigua, hasta el punto de que sólo el 7% de la información se atribuye a las palabras. El 38% se atribuye a la voz (entonación, proyección, resonancia, tono, etc.) y el 55% al lenguaje corporal (gestos, posturas, respiración, mirada, etc.). 

Actitud

Piense en cuántas veces ha tenido un primer contacto con alguien y ha pensado cosas como: ¡menudo tipo tan estirado! o ¡qué  mujer más arrogante! Pues bien, es importante que usted sea consciente de que cuando se presenta ante un grupo para realizar una presentación está siendo “juzgado” por su audiencia en estos mismos términos.

Con carácter general será mucho mejor recibido y juzgado si adopta una actitud positiva, agradable y, si la ocasión y su forma de ser lo permiten, simpática. La mejor forma de trasladar esta actitud a un hecho físico es con la sonrisa. Sonreír es gratis y a todo el mundo le gusta.

Además es especialmente importante mostrar entusiasmo y energía a la hora de realizar su intervención. Si usted no está motivado y entusiasmado con lo que está contando, ¿piensa realmente que los demás lo van a estar? No se trata de actuar ni de adoptar una pose. Se trata sencillamente de potenciar su actitud más positiva.

Otro aspecto que funciona muy bien a la hora de conectar con el público es el humor (inteligente, claro).  Intente sacar lo mejor de usted en esta materia, pero sobre todo no fuerce las cosas. No hay nada más patético que escuchar un chiste a una persona que no sabe hacerlo.

Contacto visual

La mirada es, sin duda, una forma de comunicación extremadamente expresiva que puede denotar desde una total sintonía con el interlocutor hasta una clara desidia y desinterés.

Utilice su mirada para conectar con su audiencia. En el caso de que tenga que hablar a un grupo reducido de personas, intente mirarlas a los ojos al menos un par de veces durante su intervención. Así sentirán que, al menos durante unos segundos, la presentación que está realizando está pensada especialmente para esa persona que está mirando. Verá que con este método el nivel de atención de su audiencia se incrementa considerablemente.

Imagen personal

La imagen constituye una parte muy importante del mensaje que emitimos. Aunque la expresión de que “primera impresión es la que cuenta” es un poco simplista, sí es muy cierto que esa primera impresión determina una valoración positiva o negativa en los demás que luego se puede desarrollar o rebatir.

Piense en el contexto de su intervención. Si va a participar en un evento público seguramente se habrá comunicado a los participantes el código de vestimenta. Si es así, cíñase a las indicaciones de la organización y, en caso de duda, eleve el nivel. Es decir, si no está usted seguro de si hay que llevar corbata o no, llévela. Siempre podrá quitársela.

La voz

Su voz refleja su estado anímico y físico. La entonación, el volumen, los silencios, el acento, el timbre o la inflexión de la voz son características de su voz que tiene que manejar adecuadamente en el momento de realizar una presentación en público.

Un ponente con voz cansada y monótona provoca que su audiencia se desconecte del discurso. Así pues es importante prestar atención al volumen (todo el mundo debe poder escucharle sin dificultad), el ritmo (que podemos variar para enfatizar determinados conceptos o mensajes),  la velocidad y la entonación.

Gestos y lenguaje corporal

Darwin decía en su libro “La expresión de las emociones” que los movimientos expresivos “dan vivacidad y energía a las palabras pronunciadas. Pueden revelar –y a menudo revelan- los pensamientos con más sinceridad que las palabras, que pueden ser falseadas”.

Intente ser natural en sus movimientos. Si usted suele gesticular mucho con las manos para comunicarse no hay motivo para dejar de hacerlo cuando va a hacer una presentación. Es más: le ayudará a ser más convincente, a empatizar con su audiencia. Sólo hay una excepción a esta regla: si le están grabando en vídeo conviene controlar los brazos  y las manos, ya que la pantalla multiplica el efecto del movimiento.

En la medida en que el espacio y la tecnología se lo permitan muévase, acérquese al público, salga del atril. La comunicación en público busca la conexión con la audiencia, y para ello nada mejor que la cercanía física. Y, por supuesto, no dé la espalda a las personas que le están escuchando. Además de ser de muy mala educación y de perder la “conexión” con el público, estará dando además un mensaje subliminal: necesita mirar a la pantalla para saber qué tiene que decir. Dicho de otra forma, no tiene el mensaje lo suficientemente interiorizado como para poder “venderlo” adecuadamente y, por tanto, su credibilidad queda en entredicho.

Categorías: Desarrollo personal

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Escrito por

José María es Gerente de Comunicación y Marketing Relacional en Telefónica España. Profesor de Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas en el Instituto de Empresa e ICADE. Miembro de DirCom(Asociación de Directivos de Comunicación), de la EACD (European Asociation of Communication Directors) y de la Asociación de Marketing. Autor de los libros Hablar en público para dummies, que acaba de publicarse, y de Hablar en público en una semana.

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