Cambiar de rumbo

En otros posts, ya os hemos explicado que, cuando iniciamos un proceso de personal branding con un cliente, primeramente nos ocupamos de averiguar cuál es su “Isla del Tesoro”, es decir, cuál es su objetivo vital y profesional.

Esto es fundamental porque no podremos crear ninguna estrategia eficaz si no sabemos de verdad hacia dónde vamos. Como dice nuestro compañero Manu Alber en nuestros talleres de marca personal, “ningún viento es favorable para el que no sabe a dónde va”, tal como dijo Séneca. Es decir, puede ser que estemos navegando hacia un objetivo difuso o incluso irreal, lo que nos garantiza el fracaso porque todas y cada una de las acciones que llevemos a cabo no funcionarán.

Ante todo, tenemos que creer en nuestra Isla del Tesoro y tener la certeza de que hacia allí es a donde nos queremos dirigir.  Si no, corremos el paradójico riesgo de llegar y no hallar la felicidad, además de no haber sido capaces de disfrutar por el camino.

Traslademos esto a un ejemplo práctico:

Imaginemos que somos emprendedores y soñamos con tener una gran empresa, con cientos de empleados, varias sucursales, millones de euros en facturación… Pero, ¿y qué pasa si sólo deseamos esto porque se supone que “es lo que hay que hacer”, aspirar a lo máximo? Y lo peor, ¿y si ni siquiera somos conscientes de que estamos intentando navegar hacia un sitio sólo motivados por creencias falsas? El resultado será que montaremos todo un plan que, al final, fracasará estrepitosamente porque ni estábamos preparados ni, en el fondo, anhelábamos gestionar un remedo de Inditex.

Imagina que descubres que tu sueño es tener una micropyme, una empresa pequeña, con un equipo muy reducido pero sólido, que te permita vivir bien pero sin grandes lujos, disfrutando de paso de controlar la totalidad de tu proyecto y dejándote tiempo para tu vida personal. ¿Y si esto es lo que sueñas y aún no lo sabes? Descubrir tus verdaderos objetivos es auténticamente revolucionario.

Por ahí ha de empezar cualquier proceso de marca personal. Primero tienes que conocerte a ti mismo, saber quién eres, qué posees de bueno para ofrecer, qué destacan de ti, qué debilidades deberías de minimizar, qué oportunidades puedes aprovechar y qué amenazas tendrás que enfrentar, porque las habrá, que nadie ha dicho que la aventura sea fácil.  Tras hacer esto, estarás más preparado para averiguar de verdad cuál es tu Isla del Tesoro.

Te sorprendería la de ideas  en torno a tu constelación vital y profesional, que creías verdades irrefutables, y que de pronto se tambalean cuando cuestionas ciertas cosas, acompañado por profesionales.

¿Te atreves a descubrir con nosotros hacia dónde vas con tu empresa?

Imagen por: gwgs via Compfight cc

Escrito por

Ruth Ríos Fernández es socia de RSM Comunicación, agencia de comunicación, marketing y marca personal.

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